Faust o la vejez, la juventud, la eternidad y sus dilemas.
La sabiduría y la juventud al precio del amor, la inocencia ajena y el alma propia. Ésa es la esencia de Fausto: un mirarse al espejo y verse la cara oculta, que es el infierno interior.
Suceden los eventos narrados en Faust en los territorios de la actual Alemania, en el siglo XVI, pero podrían situarse en cualquier tiempo y en cualquier lugar y momento, pues son sus dobles protagonistas eternos y universales: Dios y el Diablo. El bien y el mal. Lo masculino y lo femenino. El joven y el viejo. La vida y la muerte, lo distinto y, a la vez, lo inseparable.
Charles Gounod retrata con su melodismo intenso y profundo el recorrido hacia atrás del anciano pensador, Fausto, que ha alcanzado la senectud en plenitud de facultades mentales; una maldición en sí que le hace desear desesperadamente una juventud que solo conoció en los libros.
El primer gran hito de la temporada de les Arts lo acapara el estreno de una nueva producción de Faust dirigida musicalmente por Lorenzo Viotti, la batuta más carismática y venerada de la actualidad. El director suizo contará en su debut en el edificio de Calatrava con un sólido elenco vocal de bien conocidos en la casa, como Iván Ayón Rivas en el complejo y atormentado Faust, la imponente presencia escénica de Alex Esposito en la piel de Méphistophélès y la versátil soprano Ruth Iniesta que encarna a Marguerite. Después de su debut en Valencia con Les contes d’Hoffmann, el director de escena alemán Johannes Erath se adentra -una vez más en su carrera-, en el mítico personaje creado por Goethe, con una versión más dramática e impactante en lo visual, liderando una coproducción internacional de Les Arts con La Scala, la Staatsoper de Berlín y el Teatro Real.



