20/03/2019

La diversidad funcional, a escena en el programa de ópera de València

La ópera Iolanta retrata a una de las figuras más enigmáticas de la lírica mundial. Chaikovski dibujó a un personaje evocador, a una desdichada heroína. Desventurada al alzarse el telón, la hija del rey de Provenza se despide de esta partitura apasionada henchida de amor. Esta muchacha sufre diversidad funcional, estado que no le impide vivir en un universo de sueños.

Como Iolanta, aunque esta vez en el mundo real, diversos artistas en situaciones similares protagonizan verdaderas historias de superación. Conozcamos a través de esta princesa de las montañas galas a algunos de estos referentes nacionales e internacionales. Exponentes tanto de la música clásica y de la lírica como de la cultura popular más cercana. Viajemos primero al San Petersburgo de 1892, fecha en la que el Teatro Mariinski albergó el estreno de este drama musical.

Así retrata Chaikovski a la protagonista de la Ópera Iolanta

El primer músico ruso en ganarse fama internacional recibió el aplauso del público por esta composición. El responsable de esta obra incluida en el programa de ópera en València sentía que se alejaba de la innovación. La creación de esta historia le supuso más de un disgusto por su cabezonería: vivía convencido de que se autorrepetía. Aún permanecía en su retina su éxito por La hechicera.

La realidad era bien distinta. El relato arrancó la emoción de los espectadores gracias a la insigne protagonista de este cuento fantástico. Iolanta nació invidente, pero nadie le ha mencionado su condición. Ni siquiera es consciente de que posee los privilegios de una princesa. Su prometido Robert, el duque de Borgoña, tampoco sabe que la joven es incapaz de ver la luz.

Una condición demasiado exigente

Un médico revela a René, el padre de Iolanta, la buena noticia: ella podrá gozar de visión. Pero el rey considera demasiado peligrosa la contraprestación: antes, su hija deberá conocer su estado. Entonces, el monarca rechaza el tratamiento, amedrentándose por la posibilidad de que la joven deje de ser feliz.

Mientras, la protagonista se enamora, pero del conde Vaudemont, quien le explica qué son los colores. Él le jura amor eterno, pero René les descubre. Inundado por la ira, el rey amenaza al enamorado por contar el secreto a Iolanta. No obstante, el remedio funciona y nuestra heroína, finalmente, es capaz de ver.

Artistas con diversidad funcional referentes en la música

En el arte fue Frida Kahlo, y en la ciencia, Stephen Hawking. La mexicana contrajo poliomielitis, y al astrofísico le diagnosticaron ELA a los 21 años. Si nos vamos al séptimo arte, encontramos a Michael J. Fox. El actor de Regreso al futuro sufre Parkinson y es el ejemplo vivo de cómo la diversidad funcional no frena el talento. Y de cómo, al igual que Iolanta, uno puede ser feliz y hacer felices a otros, tenga la limitación que tenga.

¿Y en la música? ¿Qué artistas han hecho frente a sus males hasta alcanzar el triunfo? Desde luego, estos cinco figuran entre los más aplaudidos:

1. Itzhak Perlman

Este israelí nacido a mediados de la década de los 40, toca el violín sentado. El ganador de cinco premios Emmy necesita muletas para desplazarse. Al igual que Kahlo, contrajo poliomielitis a los cuatro años, algo que no supuso una cortapisa para lograr sus metas. De hecho, su tesón y sus conocimientos sobre el instrumento lo han catapultado al éxito. Hoy, Perlman es reconocido como uno de los violinistas más aclamados de la segunda mitad del siglo XX.

Su Stradivarius Soil es su fiel compañero desde 1986. No se ha bajado del olimpo violinístico y sigue tocando al mismo nivel que en su juventud. Ha actuado en un sinfín de festivales de todo el mundo y ha sido acompañado por las mejores orquestas sinfónicas. Uno de sus conciertos más aplaudidos fue, precisamente, el que sirvió para homenajear a Chaikovski en su 150 aniversario.

También lo hemos escuchado en el cine. Las bandas sonoras de diversas películas oscarizadas contaron con su talento musical. Interpretó las partituras de John Williams en la inolvidable La lista de Schindler. Hizo lo propio en Memorias de una geisha, junto al mencionado Williams y al violonchelista Yo-Yo Ma.

2. Liu Wei

La historia de este treintañero es verdaderamente inspiradora. ¿Quién dijo que para tocar el piano se necesitan las manos? Esto debió de pensar este joven chino cuando a los diez años perdió los brazos tras sufrir una descarga eléctrica. Fue entonces cuando la música se tradujo en su salvación, en el motivo por el que despertarse con ilusión.

Su coraje le llevó a convertirse en un maravilloso intérprete al piano. Eso sí, dándole una vuelta a la técnica que acostumbramos a ver en los recitales. En su caso, son los dedos de los pies los que llevan el ritmo. Su destreza con sus extremidades inferiores le permitió ganar la versión china del famoso programa Got Talent a los 23 años. Poco después, recibió los aplausos del público en una gira por Shanghái y en diversas actuaciones en Las Vegas.

Desde entonces, no ha parado de trabajar por lo que él considera su respiración: la música. Liu Wei demuestra a diario que cuenta con los mismos instrumentos que el resto para triunfar. Es decir, su piano y su enorme voluntad.

3. Adrián Martín

No me doy por vencido es el título de uno de los discos de este malagueño nacido en 2005. Supone toda una declaración de intenciones. Y es que, pese a haberse sometido a varias operaciones, Adrián no se desprende del micrófono. Su voz emociona a cuantos lo escuchan, al igual que su historia.

El niño que revolucionó Youtube hace unos años tiene hidrocefalia y una malformación congénita en los brazos. Saltó a la fama a los nueve años, con la publicación en este canal de un vídeo junto a su hermana. Cantó Qué bonito, de Rosario Flores, una actuación que acumuló más de tres millones de visitas. Entre ellas, las de decenas de artistas a los que admira y que han actuado junto a él. Por ejemplo, la propia Rosario Flores, Coti, Niña Pastori o José Luis Perales.

Su tesón y su arte lo condujeron en 2006 a la nominación al Grammy Latino al Mejor Álbum Vocal Pop Tradicional. El joven se quedó a las puertas con su primer disco, Lleno de vida.  “El sueño continúa. ¡Otra vez será!”, declaraba entonces. Y, efectivamente, su sueño continúa.

4. Serafín Zubiri

Su tema Pedaleando se convirtió en la sintonía de la Vuelta Ciclista a España en 1988. Esta canción formaba parte del segundo disco del pianista y cantante navarro. Supuso un impulso a la carrera de este artista invidente que representó a España en Eurovisión. Fue en 1992 con su conocido Todo esto es la música.

Zubiri no sólo cuenta con nueve álbumes en su haber. Además, ha demostrado que no existen las barreras para él en otros ámbitos. Polifacético donde los haya, el pianista ha presentado programas de televisión (Vamos a ver) y ha participado en otros: ¡Mira quién baila! o El Conquistador del Aconcagua.

Asimismo, ha probado suerte en el mundo del deporte corriendo maratones y carreras ciclistas. El alpinismo es otro de los deportes en los que destaca. Ha coronado el Aconcagua, el Kilimanjaro o el Mont Blanc. Submarinismo, piragüismo, patinaje de alta velocidad… Serafín Zubiri no le teme a nada. Las ganas que atesora las inculca a quienes escuchan sus numerosas charlas de motivación personal. Nadie mejor que él para guiarnos en el cumplimiento de nuestras metas.

5. El Langui

A Juan Manuel Montilla, El Langui, nada le frena. Sufrió una lesión cerebral por la falta de oxígeno en el parto. Pero esta situación no impidió que el madrileño haya triunfado en el mundo de la música por su talento. Su banda de rap, La Excepción, se alzó con el galardón al Grupo Revelación en los Premios MTV de 2006.

Ha colaborado con artistas como Andrés Calamaro o Rosendo. Además, ha puesto banda sonora a películas como Cobardes y El truco del manco. Es, precisamente, esta última, la que le permitió ganar un Goya a la Mejor Canción Original. No conforme con ese privilegio, El Langui hizo doblete en aquella gala del 2008. Logró el premio al Mejor Actor Revelación, pues protagonizó este largometraje de Santiago A. Zannou junto a Iván Morales.

Sus dotes para la interpretación le han permitido participar después en otras cintas. La saga Torrente, Fuga de cerebros 2 o Que baje Dios y lo vea figuran en la lista. También lo hemos visto en series de televisión como Órbita Laika o El chiringuito de Pepe. Y es en su libro Cómo ser un imperfecto feliz donde despliega todo su arsenal motivador para superar cualquier escollo vital.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la diversidad funcional no supone un impedimento para desarrollar el talento. La dificultad a la que se ven sometidas estas personas es, paradójicamente, el motor que les impulsa a la gloria. Y, como acabamos de ver, en el universo musical encontramos varias de esas emocionantes pruebas de superación. Ellos, como Iolanta, no necesitan ver o caminar para enamorar a quienes perciben su arte.

Fuente de la imagen: © Free-Photos