Iolanta

Piotr Ílich Chaikovski

22, 24, 28, 31 marzo 2019

 
Sala Principal

Ópera lírica en un acto. Música de Piotr Chaikovski. Libreto de Modest Chaikovski, basado en Kong Renés Datter (La hija del rey René) de Henrik Hertz. Estreno: San Petersburgo, 18 diciembre 1892, Teatro Marinski.


 

 

 

 

 

Dirección musical
Henrik Nánási

Dirección de escena
Mariusz Treliński

Escenografía
Boris Kudlička

Vestuario
Magdalena Musial

Iluminación
Marc Heinz

Coreografía
Tomasz Wygoda

Vídeo
Bartek Macias

Producción
Teatro Marinski

Orquestra de la Comunitat Valenciana
Cor de la Generalitat Valenciana

Iolanta
Lianna Haroutounian

El rey René
Alexander Roslavets

Vaudemont
N.N.

Ibn-Hakia
Gevorg Hakobyan

Robert
Boris Pinkhasovich

Brigitta
Olga Zharikova

Marta
Marina Pinchuk

Iolanta, la luz en los ojos ciegos.

El 18 de diciembre de 1892, los hermanos Piotr Ílich y Modest Chaikovski, músico y poeta, traían al mundo una deliciosa y frágil criatura: la ópera en un acto Iolanta, marcada por el estigma de la belleza y la enfermedad.

Ópera escrita a la sombra de la magna La dama de picas, el triunfo obtenido por ésta y el éxito alcanzado por el ballet coetáneo Cascanueces, unidos al estado de lobreguez mental de Chaikovski, sitúan a Iolanta en un punto de no retorno vital del autor -compartido con la ciega protagonista de su ópera- que apenas 11 meses después moriría víctima de un supuesto suicidio, vacío y sin fuerza vital.

Pero si la falta de amor y fuerza le habían señalado el camino de la muerte a Piotr Ílich Chaikovski, a Iolanta, el amor le traerá la luz a sus ojos ciegos que le había sido negada junto con el conocimiento de la belleza y la verdad.

Iolanta es ciega de nacimiento, pero nunca se lo han dicho. Ha crecido rodeada del cariño de su familia y de la naturaleza. Su padre, el rey René, al no encontrar cura a su mal, ha preferido que la muchacha ignore la enfermedad y evitar así que sea una infeliz. Esta situación ha provocado que la joven esté demasiado aislada socialmente.

El rey pide a un prestigioso médico árabe que intente curar a su hija. Pero éste le explica que para que la sanación sea posible deben contar a la muchacha el problema que tiene. Así, si ella es consciente de la enfermedad que padece, tendrá ilusión por curarse. El rey René no está muy convencido de esta estrategia médica y renuncia a perturbar la felicidad de su hija.

Un buen día, Iolanta duerme plácidamente en el jardín del palacio. El conde Vaudemont, que se encuentra de caza por los alrededores con su amigo el duque de Borgoña, se pierde y llega hasta el jardín de la princesa. Nada más verla se enamora de ella. Él, al descubrir que es ciega, le explica las sensaciones que se perciben al ver la luz y los colores.

El rey se lleva tal disgusto que se propone matar al conde. Ahora bien, si éste consigue curar a su hija, entonces le perdonará. La princesa desea tanto curarse que el milagro se produce, tal y como había vaticinado el médico árabe. Vaudemont solicita al rey casarse con su hija y, aunque éste la había comprometido con otro, finalmente consiente que se casen.

Natasha Razina © State Academic Mariinsky Theatre