Les Arts és Dansa | València | Un camino de emociones.

Danza

UNA ODA AL TIEMPO

El embrujo de la danza flamenca se adueñará de la Sala Principal con Una oda al tiempo, un espectáculo protagonizado y creado por la bailaora y coreógrafa sevillana María Pagés, articulado en doce escenas que quieren ser una reflexión del paso del tiempo visto por la protagonista, que baila junto a la compañía que lleva su nombre al son de diversos palos flamencos con cante y músicos en directo. Artista de enorme personalidad, María Pagés y su concepto estético del baile flamenco han traspasado fronteras llegando a todo tipo de públicos sin desvirtuar un ápice la esencia de este arte.

 

SONOMA

Sonoma es danza contemporánea. Un nuevo espectáculo ideado por el artista y coreógrafo valenciano Marcos Morau, Premio Nacional de Danza 2013 y director de La Veronal, un equipo que está integrado por profesionales de la danza, el cine, la literatura o la fotografía, disciplinas que perfilan un innovador lenguaje narrativo, su sello distintivo, plasmado en trabajos realizados para prestigiosas compañías internacionales. Danza que nace de la reflexión en torno al cuerpo humano; cómo éste responde a las ideas que preocupan al artista a partir de los distintos contextos actuales, tan rápidamente cambiantes. El movimiento coexiste con la música, no necesariamente ligado a la rigidez de la partitura. Sus historias, frecuentemente parten de un país o ciudad, creando una analogía entre danza y geografía.

 

GISELLE

Con Giselle, regresa a Les Arts la Compañía Nacional de Danza (CND), que tan buena acogida de público logró con Multiplicidad. Formas de silencio y vacío (2008) y Don Quijote (2016). La institución prosigue en la línea de la versatilidad, abrazando todos los tipos de danza, y asume nuevos retos bajo la dirección artística del bailarín Joaquín De Luz, entre ellos esta producción de Giselle. Obra cumbre del ballet romántico, con música de Adolphe Adam que interpretará la Orquestra de la Comunitat Valenciana desde el foso, la CND plantea una Giselle de trazo clásico, refrescada con el toque personal de la compañía bajo la dirección escénica y coreográfica de quien fuera durante años bailarín principal del New York City Ballet, Joaquín De Luz.