El Gato Montés

Manuel Penella

30 / X / 2016

1, 3, 5 / XI / 2016
Sala Principal
Duración aproximada: 2h 34m

Dirección musical
Óliver Díaz

Dirección de escena
José Carlos Plaza

Escenografía e Iluminación
Paco Leal

Vestuario
Pedro Moreno

Coreografía
Cristina Hoyos

Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats
Luis Garrido, director

Cor de la Generalitat Valenciana
Francesc Perales, director

Orquestra de la Comunitat Valenciana

Producción
Teatro de la Zarzuela

Rafael
Andeka Gorrotxategi

Soleá
Maribel Ortega

Juanillo (Gato Montés)
Àngel Òdena

Gitana
Cristina Faus

Padre Antón
Miguel Ángel Zapater

Frasquita
Marina Rodríguez-Cusì

Hormigón
Jorge Álvarez *

Loliya
Carmen Avivar **

Caireles
Lluís Martínez **

Pezuño
Boro Giner **

Recalcao
Juan Felipe Durá **

Pastorcillo
Mónica Bueno **

Vendedor
José Javier Viudes **

Alguacilillo
Fernando Piqueras **

Peones
Antonio Gómez **
Bonifaci Carrillo **
Vicente Antequera **

* Centre de Perfeccionament Plácido Domingo
** Cor de la Generalitat Valenciana

Acto I
En la casa de Rafael, en algún lugar de Andalucía.

En un cortijo andaluz, en los confines de la sierra, se dispone un festín. Loliya prepara un banquete para los invitados mientras que Soleá, enredada en amores con Rafael Ruiz, el torero al que llaman «El Macareno», anda intranquila por su amado. Frasquita, la madre del torero, la calma relatando ante Soleá los triunfos de su hijo en la plaza de Madrid.

Las gentes del cortijo, el Padre Antón y los demás invitados dan la bienvenida a Rafael, que entra en su casa junto a Hormigón, picador de su cuadrilla. Tras saludar a su madre y a la gitana Soleá, se aparta de la celebración para agradecer a la Virgen el triunfo, que el propio Padre Antón corrobora al leer lo publicado en el Heraldo de Madrid.

Acabada su oración, Rafael declara en público su amor por Soleá y la ocasión se celebra con bailes de gitanos. Una de esas gitanas predice el futuro y le anuncia su cercana muerte ante el despecho general y la burla del torero.

Es entonces cuando aparece Juanillo, un bandolero al que llaman «El Gato Montés», que ha bajado de su refugio en la sierra. Acude reclamando a Soleá, quien parece ser que lo ama. Los invitados a la fiesta sofocan un conato de pelea entre los dos hombres, que sin embargo juran volverse a encontrar antes de que El Gato cuente su historia de prófugo acusado de matar a un hombre por Soleá.

Todos se han ido y Soleá confiesa al Padre Antón su amor apasionado por El Gato desde su niñez. Pero es Rafael quien serena su alma y da paz y sentido a su vida. Mientras, el canto lejano de un pastor recuerda en sus versos la terrible tormenta que se ha de desatar.

Vuelve El Gato escopeta en mano y Soleá evita una nueva lucha, desarmando al torero, que ha sacado una navaja, y amenazando a ambos con su propia muerte. El Gato avisa entonces a Rafael: o se deja matar en Sevilla por el toro, o él mismo lo hará después.

 

Acto II
En los alrededores de la plaza de toros de Sevilla.

Rafael se está vistiendo de luces en su casa sevillana; le asiste Caireles, su mozo de estoque, mientras Soleá le ayuda y le demuestra más agradecimiento que amor.

Con ellos está también Hormigón, otro ayudante de «El Macareno», al que Soleá le confiesa la amenaza que se cierne sobre Rafael.

Frasquita, la madre del torero, advierte que algo no marcha bien justo cuando Rafael marcha a la plaza y Soleá se despide de él con un beso.

La escena muta en el patio de caballos de la plaza de toros de Sevilla, donde un intranquilo Rafael y Hormigón esperan a que empiece la corrida.

Suena un pasodoble y marchan ya los toreros. Soleá y Frasquita acuden angustiadas, pero Hormigón las recluye en la capilla para que no inquieten a Rafael.

Empieza la corrida y, en el trance de un magnífico pase, el toro hiere de muerte a Rafael. Hormigón entra desesperado en la capilla y Soleá, al enterarse, cae desvanecida en sus brazos.

 

Acto III
En la sierra.

En la casa de Frasquita están velando el cuerpo de Soleá, que ha muerto de pena por Rafael.

Aparece El Gato, indignado ante lo que considera una triste mentira y dispuesto a llorar por su amada. Cegado por la locura de su amor, entra en la habitación donde yace Soleá, la carga sobre sus hombros y se la lleva.

La escena cambia entonces a la guarida del desesperado bandolero, que ya no tiene razón alguna para vivir.

Cuando las gentes del llano suben a la sierra para detenerlo, El Gato se enfrenta a ellos invitándolos a matarlo con su propio puñal, cosa que no hacen.

Acuden los guardias para arrestarlo y entonces El Gato Montés ordena a su amigo Pezuño que lo mate. Agonizante, El Gato abraza el cuerpo sin vida de Soleá y muere.

© Jesús Alcántara / Teatro de La Zarzuela

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