La finta giardiniera

Wolfgang Amadeus Mozart

10 noviembre 2019 · 18.00 h
Sala Principal

Opera buffa en tres actos


Libreto de Giuseppe Petrosellini

Dirección musicalWilliam Christie

Dirección de escena
Sophie Daneman
Paul Agnew

Versión semiescenificada

Le Jardin des Voix 2019
Sandrina
Mariasole Mainini

Serpetta
Lauren Lodge Campbell

Arminda
Deborah Cachet

Ramiro
Théo Imart

Il contino Belfiore
Moritz Kallenberg

Il podestà
Rory Carver

Nardo
Sreten Manojlović

Les Arts Florissants

La jardinera fingida, la ópera en la que todo parece ser… y al fin, nada es lo que parece.

Apenas 18 años tenía su autor cuando compuso su primera obra cómica de sorprendente madurez: una voluptuosa mezcla de lo cómico y lo serio donde las identidades confusas, las ridículas coincidencias, y los amantes enloquecidos se presentan como un apasionante esbozo de sus futuras obras de modo novedoso, y con nuevos colores que superan al coetáneo pastel. En esta comedia de los engaños, donde se canta a la fácil promesa del amor, hasta la sospecha de la sangre derramada es excusa para diversión y cada uno de sus tres finales es un final feliz.

 

Les Arts Florissants, una de las formaciones instrumentales y vocales más prestigiosas especializadas en la recuperación e interpretación de música barroca y clásica con instrumentos antiguos, celebra en este año, 2019, su cuarenta aniversario. A las órdenes de su fundador y director titular, el franco-estadounidense William Christie, maestro venerado por público y crítica y artífice indiscutible de los éxitos logrados por la agrupación, se presentan por primera vez en Les Arts con una versión semiescenificada de La finta giardiniera, con las voces de Le Jardin des Voix, un proyecto también impulsado por Christie para lanzar la carrera de jóvenes cantantes.

 

Acto I

Buscando a su antiguo amante el Contino Belfiore, que la dio por muerta tras apuñalarla en un ataque de celos, la Marquesa Violante y su criado Roberto han adoptado los roles de los jardineros Sandrina y Nardo en el palacio del Podestá (Alcalde) Don Anchise de Lagonero, donde el amor está en el aire, pero de un modo bastante retorcido: Serpetta, la camarera, está enamorada de su amo, pero éste se interesa más por Sandrina, mientras Nardo pretende a la sirvienta sin obtener respuesta. Por su parte, el Cavalier Ramiro se lamenta de que Arminda, sobrina del Podestá, no corresponda a sus deseos y se haya prometido a Belfiore. El descubrimiento de este compromiso provoca el desmayo de Sandrina y la duda de Belfiore, que cree reconocer a su antigua amante, aunque la jardinera jura que Violante está muerta, con lo que la situación deriva en confusión para todos los presentes.

 

Acto II

En el interior del palacio, el juego se prolonga: Belfiore se muestra preocupado, Arminda refuerza su amor por él, Ramiro se consume de celos, Nardo colma de atenciones a Serpetta y el Podestá se muestra contrario a que su sobrina se case con un asesino. Al quedar solos Sandrina y Belfiore, la joven narra con detalle la muerte de Violante. Pero cuando Ramiro esgrime la orden de detención de Belfiore, Sandrina desvela su verdadera personalidad, aunque sus palabras no son tomadas en serio. Mientras se resuelve la situación, Sandrina desparece, y Nardo sabe por Serpetta que la joven ha sido abandonada en un bosque por orden de la celosa Arminda, por lo que parten todos en su busca.

 

En una cueva del bosque, Sandrina está aterrada y sola. Cuando es localizada por el resto, la oscuridad de la noche genera un juego de malentendidos en el que sólo la falsa jardinera y su antiguo amante consiguen encontrar la armonía tras caer en una locura que les lleva a creerse seres mitológicos ante el estupor de los demás.

 

Acto III

En el patio del palacio, persiste la locura de Sandrina y Belfiore, que toman a Nardo por su amante. El Podestá se muestra preocupado por la situación creada y Arminda insiste en su amor por Belfiore, causando la desesperación de Ramiro.

 

De nuevo en el jardín, Sandrina y Belfiore despiertan de su locura y se reconocen mutuamente, jurándose finalmente amor eterno. Nardo anuncia a los demás la noticia y Sandrina se reafirma como Violante y presenta como su criado a Nardo, liberando de su culpa a Belfiore. Arminda pide perdón a la marquesa y vuelve sus ojos al fiel Ramiro, mientras Serpetta, alentada por el Podestá, se empareja con Nardo para felicidad de éste. Sólo el Podestá permanece en soledad, a la espera de otra fiel jardinera, mientras todos celebran su dicha.