Lucia di Lammermoor

Gaetano Donizetti

22, 25, 28, 30 junio 2019

3, 6 julio 2019

 

 
Sala Principal

Drama trágico en dos partes. Libreto de Salvatore Cammarano basado en la novela The Bride of Lammermoor de Walter Scott.


Estreno: Nápoles, 26 septiembre 1835, Teatro San Carlo

Dirección musical
Roberto Abbado

Dirección de escena
Jean-Louis Grinda

Coproducción
Opéra de Monte-Carlo
New National Theatre Tokyo

Lucia
Jessica Pratt

Edgardo
Yijie Shi

Raimondo
Alexánder Vinogradov

Arturo
Xabier Anduaga

Lucia di Lammermoor, bodas de sangre en el Páramo de los corderos.

En 1819 Walter Scott contaba en The Bride of Lammermoor una tragedia brumosa de guerras entre clanes y personalidades traumáticas y complejas. En 1835, en Nápoles, Salvatore Cammarano revivía en lengua italiana y en forma de libreto tan romántica tragedia de las exóticas tierras de Escocia, para que Gaetano Donizetti escribiera su más reconocida obra y la presentara al mundo en el teatro San Carlo de la citada ciudad: Lucia di Lammermoor.

Una protagonista de mente tan frágil como el cristal, un cura preceptor tan religioso como severo, un hermano tan duro como la roca de un acantilado de Escocia, un prometido secreto tan desgraciado como enajenado y un novio asesinado por ella en el momento de convertirse en su esposo…

Unas bodas de sangre celebradas en el señorío de los Lammermoor, el gaélico nombre del Páramo de los corderos.

Primera parte: La partida

Acto I

La acción transcurre en Escocia, a finales del siglo XVI. Jardín del castillo que antiguamente era propiedad de los Ravenswood y que ahora pertenece a la familia de los Ashton, tras una lucha que enfrentó a las dos nobles familias. Normanno confía a Lord Enrico Ashton su sospecha de que la hermana de éste, Lucia, está enamorada en secreto del joven Edgardo, último descendiente de los Ravenswood y enemigo de Enrico. Estos hechos incomodan a Enrico, quien ya ha trazado el plan de casar a Lucia con Lord Arturo Bucklaw con el propósito de granjearse así una nueva alianza política. Raimondo, capellán de los Ashton y preceptor de Lucia, explica que la joven aún guarda luto por la reciente muerte de su madre, por lo que no tiene ánimos para pensar en contraer matrimonio. Normanno, sin embargo, lo desmiente al revelar que Lucia se encuentra todas las mañanas con un joven que la salvó de la agresión de un toro. Enrico monta en cólera cuando un grupo de guardias confirma que ha visto a dicho joven por las inmediaciones del jardín y que se trata de su rival, Edgardo.

Anochece. Lucia sale del castillo con su dama de compañía, Alisa, para encontrarse secretamente con Edgardo. Ambas se detienen ante una misteriosa fuente. Alisa aconseja a Lucia romper toda relación con Edgardo. De repente aparece éste y le anuncia que debe partir hacia Francia, aunque antes quiere reconciliarse con Enrico y pedirle la mano de Lucia, pero ésta le suplica que espere un poco más y mantenga en secreto su idilio. Al partir, los enamorados intercambian los anillos como prueba de fidelidad y promesa de matrimonio.

Segunda parte: El contrato nupcial

Acto II

Estancia en el castillo. Enrico ya ha fijado la boda de Lucia con Arturo, pero todavía teme un rechazo por parte de su hermana. Para asegurarse de que el compromiso se haga efectivo, ha interceptado todas las cartas de Edgardo a Lucia y ha preparado una misiva falsa que evidencia una traición de Edgardo. Lucia se acerca pálida y con la mirada perdida. Enrico le muestra la carta y la joven, claramente afectada y horrorizada, acepta desposarse con Arturo. Raimondo, seguro de la traición de Edgardo, consuela a Lucia y la convence para que se someta a la voluntad de su hermano.

En el salón del castillo todos aguardan con alegría la llegada de los novios. Aparece Arturo, quien asegura su protección a Enrico. Poco después entra Lucia, cuyo rostro refleja sufrimiento. Arturo firma el contrato de matrimonio y, presionada por su hermano, seguidamente Lucia. En ese instante entra precipitadamente Edgardo, presa de la ira y dispuesto a batirse con quien haga falta con tal de vengar su amor traicionado. Se desenvainan las espadas, pero Raimondo impone la calma. Edgardo mira el contrato de matrimonio y le pregunta a Lucia si es su firma: la joven, confusa y fuera de sí, asiente. Edgardo, enfurecido, le pide que le devuelva el anillo y a continuación lo lanza al suelo y maldice el día en que la conoció. Lucia se desmaya y Edgardo es expulsado del castillo ante la indignación de los invitados.

Acto III

Torre de El risco del lobo, actual residencia en ruinas de Edgardo. Noche de tormenta. Edgardo medita en solitario sobre su desdicha. Aparece Enrico, quien ha abandonado la fiesta de esponsales de Lucia y viene a exigir explicaciones a Edgardo por la infamia cometida. Tras una airada conversación, ambos deciden batirse en duelo al alba, cerca de las tumbas de los Ravenswood.

En la sala del castillo, mientras aún se escucha el bullicio de la fiesta de la boda, irrumpe Raimondo con una noticia espeluznante: Lucia ha apuñalado a Arturo en su noche de bodas y éste yace muerto en el lecho. Acto seguido entra Lucia en camisón blanco manchado de sangre y el pelo revuelto, en evidente estado de enajenación mental. Vaga por la sala con la mirada perdida e invoca a Edgardo mientras recuerda los momentos felices de su amor. Poco después cae al suelo, ya prácticamente sin vida, ante la conmoción de los presentes y los remordimientos de Enrico.

En el cementerio de Ravenswood, con el castillo al fondo. Edgardo, emocionalmente destrozado, está decidido a dejarse matar por Enrico en el inminente duelo. Llegan invitados de la boda que le revelan lo acontecido en el castillo. Raimondo confirma a Edgardo que Lucia ha fallecido. Desolado y recordando los días felices que pasó junto a su amada, se suicida clavándose un puñal.