01/02/2019

I masnadieri: ópera en València y mafia italiana

Ópera en València con I masnadieri. Puede que no sea la más célebre de Verdi, pero es el resultado de una de las relaciones intelectuales más fructíferas de la historia de la ópera. Si bien no coincidieron en vida, sí lo hicieron a través de sus ideas. Se trata de Giuseppe Verdi y Friedrich von Schiller. El compositor romántico italiano se basó en la obra del dramaturgo alemán y el resultado fue la ópera Los bandidos, estrenada el 22 de julio de 1847 en Her Majesty’s Theatre de Londres.

A través de cuatro actos, esta ópera relata la historia de Carlo, hijo del conde Moor, que fue desterrado por su propio padre y que sobrevive formando parte de un grupo de bandidos. Dibuja el perfil de un bandido con el que el público empatiza, ya que comienza la obra con su arrepentimiento y perdón, y termina con su desgracia. En medio se encontrará con las sucias argucias de su hermano, Francesco, que pretende hacerse con el poder una vez el padre muera. Para lograrlo, recurre a la mentira reiterada y hace creer a su padre y a la prometida de Carlo, Amalia, que este ha muerto. Trágica y con un final desgarrador, la ópera atraviesa magistralmente diferentes etapas en las que el poder, la verdad, la mentira, la traición y el amor son los grandes protagonistas. Temas universales que convierten a esta ópera en una obra maestra y que hacen que el tiempo no pase por ella.

Verdi, historia de una ópera

El origen de I masnadieri se remonta unos cinco años antes de su estreno y hay que buscarlo en el por entonces gerente de Her Majesty’s Theatre, Benjamin Lumley. Su teatro se había convertido en la sede de la ópera italiana del momento en Londres y había conocido el éxito de la mano de una ópera anterior de Verdi, Ernani (con libreto de Francesco Maria Piave y basada en la obra de Victor Hugo, Hernani), su quinta obra operística. Era el año 1845 y Lumley encargó una nueva ópera a Verdi. Sería I masnadieri, aunque él todavía no lo sabía. Se programó para el año siguiente, pero Verdi no pudo acometerla debido al deterioro de su salud. Era, en aquel momento, una figura emergente en el ámbito operístico y poco a poco se consolidaría como el compositor italiano más destacado.

Durante su reposo, su amigo, poeta y traductor, Andrea Maffei, le sugirió la idea de llevar a la ópera dos obras: Macbeth de Shakespeare y Die Räuber de Friedrich von Schiller. La cualidad de hablar varios idiomas con soltura que poseía Maffei lo convirtió en el traductor al idioma italiano de algunas de las obras más famosas de la literatura inglesa y alemana. Por ello, trabajó en la adaptación de Die Räuber para el libreto en italiano que Verdi llevaría a la ópera. Se trató de una excepción a la hora de escoger libretista, ya que en el momento de la concepción de I masnadieri, Piave se encontraba trabajando en el libreto de Macbeth, adaptación de la obra de Shakespeare que vería la luz el mismo año en el Teatro della Pergola de Florencia. Ésta sería la décima ópera de Verdi y la primera vez que adaptaba a Shakespeare.

Friedrich von Schiller y el espíritu ‘Sturm und Drang’

El movimiento literario Sturm und Drang de la segunda mitad del siglo XVIII promovía la total libertad de expresión de los artistas, a través del subjetivismo y la emoción, en contraposición al racionalismo. Nacido en Alemania, fue el precursor del Romanticismo, que tomó de él su máxima ‘tempestad y pasión’. Bajo esta premisa se concibieron tanto obras literarias como del ámbito de la música y la pintura. Se encuentran entre sus máximos exponentes Goethe, Hamann, Herder, Heiser y Schiller.

En el año 1781 se publicó Die Räuber, obra de Schiller considerada una de las últimas del movimiento Sturm und Drang. La que serviría de base al libreto que Maffei escribió para la ópera de Verdi fue una obra dramática cuya acción se desarrollaba en la Alemania del siglo XV. La primera obra de Schiller pretendía ser un canto a la rebeldía, a la lucha contra las injusticias, a la pasión y al idealismo más puro a través de situaciones impregnadas de melancolía y soledad.

No sería la última vez que Verdi recurriría a una obra de Schiller para convertirla en ópera, ya que volvería a hacerlo con Luisa Miller y Don Carlo. Luisa Miller se estrenaría en 1849 en el Teatro San Carlo de Nápoles, un melodrama trágico en tres actos que se basa en la obra de teatro Kabale und Liebe (Intriga y amor) de Schiller. Ésta fue convertida en libreto italiano por Salvatore Cammarano, que junto a Piave fue otro de los libretistas de Verdi. Don Carlo se estrenó en la Ópera de París en 1867 y el libreto fue escrito en francés por François Joseph Méry y Camille du Locle, partiendo del drama Dom Karlos, Infant von Spanien de Schiller.

El director de la nueva representación: Roberto Abbado

La dirección musical de I masnadieri que se puede disfrutar en el Palau de les Arts Reina Sofía corre a cargo de Roberto Abbado, actual director titular de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Hijo del célebre pianista y compositor Marcelo Abbado, nieto del violinista Michelangelo Abbado es, también, sobrino de Claudio Abbado, uno de los más importantes directores de orquesta del siglo XX. Disfrutar de esta ópera en València es posible dentro de la temporada lírica 2018-2019.

En el equipo creativo se encuentran: Gabriele Lavia al frente de la dirección de escena, Alessandro Camera en la escenografía y Andrea Viotti en el vestuario. Se trata de una coproducción del Teatro San Carlo de Nápoles y el Teatro La Fenice de Venecia y en cuya representación intervienen la Orquestra de la Comunitat Valenciana y el Cor de la Generalitat Valenciana. Por otra parte, el reparto está compuesto por Stefano Secco en el papel de Carlo, Roberta Mategna como Amalia, Artur Ruciński como Francesco, Michele Pertusi como Massimiliano y Gabriele Sagona en el papel del sacerdote Moser.

Pese a no haber sido una obra muy representada a lo largo del siglo XX, siempre es un placer disfrutar en directo de toda la grandeza de una ópera compuesta por Verdi. Las voces actuales toman el relevo de importantes personalidades dentro del mundo operístico a mediados del siglo XIX. Así, su estreno en 1847 tuvo como protagonistas a Italo Gardoni (uno de los tenores italianos más importantes de la época) en el papel de Carlo y a Jenny Lind (afamada soprano sueca) como Amalia.

Los bandidos y la mafia en la ópera

Se puede decir que I masnadieri se centra en la soledad del bandido, cómo su toma de decisiones lo llevan a la tragedia y a la persecución de unos ideales justos. Muchos son los que ven un paralelismo entre estos bandidos de la Alemania del siglo XV y la mafia italiana, entendida como el crimen organizado que surgió a finales del siglo XIX y que se materializó en la constitución de la Cosa Nostra. Esta agrupación delictiva, nacida en la región italiana de Sicilia, también perseguía la aplicación autónoma de su propia ley, algo que se podría entender como búsqueda de unos ideales justos. Esto se deduce de su fórmula para denominar a los que pertenecían a la mafia (los mafiosos), que vendría a significar hombres de honor. De hecho, los distintos clanes tendrían sus códigos de honor que debían respetar con su propia vida.

Todo el imaginario mafioso italiano (pese a que esta fórmula se reprodujo en países como EE. UU., Irlanda o el Reino Unido) se concentra a menudo en una única persona: Al Capone. Pese a que este gánster se desenvolvió en el Nueva York de los años 20 y 30 y había nacido en pleno Brooklyn, su persona se asoció siempre a las características propias de la mafia. Se convirtió en uno de los criminales más buscados por el FBI y en los años 30 dio con sus huesos en la prisión de Alcatraz. Su pasión por la ópera, y por la música en general, hizo que durante su estancia en la cárcel solicitara el favor de poder formar una pequeña banda musical con otros reclusos. De hecho, hasta compuso una breve canción para su esposa Mae, con ayuda de una mandolina que poseía en su celda, que llevaba por nombre Madonna Mia. Quién sabe si alguien la usará para escribir el libreto de una futura ópera en València.

Fuente de la imagen:©skeeze