29/11/2018

La ópera de La flauta mágica llega a València

La flauta mágica llega a València una vez más. El Palau de les Arts acoge la ópera de Mozart y vuelve a traer una de las obras más importantes de la historia de la música a la ciudad. Conocer el contexto sociocultural en el que fue creada es indispensable para entender qué significa La flauta mágica realmente en el mundo de la lírica.

La influencia de la Ilustración

Las últimas décadas del siglo XVIII supusieron una auténtica revolución en el ambiente cultural de Viena, ciudad donde vivía Mozart. El descontento social era una constante en Europa, ya que en casi todos los países la estructura de clases predominante hacía que un grupo muy pequeño de ricos dominara a la mayoría de pobres, que no tenían derechos ni recursos para salir adelante y huir de su situación.

La aparición de la clase media, en buena parte gracias a las consecuencias de la Revolución Industrial, significó que el poder empezara a cambiar de manos lentamente, y que la aristocracia fuera dejando paso a la burguesía emergente.

La otra gran influencia en la vida de la Viena de finales del siglo XVIII fue el movimiento filosófico de la Ilustración, que nació en Francia y exportó sus ideales renovados de libertad hasta la capital austriaca. Esta filosofía se basa en el establecimiento de los derechos de los individuos y la libertad de pensamiento, sobre todo. Algunos de los cambios más importantes que llevó esta corriente a Viena fueron la creencia en el poder de la razón para mejorar la vida del pueblo y corregir las injusticias, así como la disminución de la censura y del trabajo infantil.

El movimiento francmasónico y su influencia en Mozart

En el contexto de la Ilustración, el movimiento francmasónico cobra especial importancia. Entender qué significaba ser francmasón en 1791, cuando se estrenó La flauta mágica, ayuda a ver la ópera desde otra perspectiva.

Ser francmasón en esta época significaba oponerse a la religión convencional y a la católica, que llegó a excomulgar a los miembros de la masonería en varias ocasiones. También significaba estar al lado de la Revolución Francesa y de sus conceptos de revolución, desde los derechos del hombre a la Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Los masones tenían por objetivo servir a la época de las Luces o la Ilustración. Un objetivo parecido al del personaje Sarastro y los sacerdotes que conviven con él en su palacio. El sacerdote sigue a la luz y acusa a la Reina de la Noche de querer llevar al mundo a la oscuridad y la superstición y, en cambio, él opta por las Luces que simbolizan la filosofía de la Ilustración. En definitiva, se puede decir que es el símbolo de los ilustrados en esta ópera.

Por su parte, la piel oscura de Monóstatos se relaciona con los hábitos que visten los jesuitas, y que son los grandes enemigos de la masonería por su pensamiento único. De hecho, incluso su nombre y la música que lo identifican se relacionan con su falta de matices. ‘Monos’ significa ‘uno’ y su melodía gira en torno a una sola nota en muchos casos o, como mucho, utilizando tónicas y dominantes.

El concepto de lo mágico también se corresponde con muchas de las grandes obras de la Ilustración, como las novelas de Voltaire. De hecho, una de las grandezas de esta ópera radica en su libreto, que es igual o más importante que su música para el resultado final de la obra.

La visión de Mozart de la filosofía ilustrada, que refleja en su libreto, complementa magníficamente la música prácticamente perfecta creada para La flauta mágica. La historia narrada oscila entre el cuento de hadas y la profundidad con la que trata, desde el punto de vista de la filosofía, la realidad ilustrada de la Viena de finales del siglo XVIII.

Escrita desde la imaginación de su autor, y con el enfoque característico de los autores ilustrados, la obra es capaz, a través de este recurso, de tratar los que Mozart considera grandes temas de la humanidad: la fraternidad, el amor y la música.

Con La flauta mágica, Mozart propone crear un mundo completamente nuevo que se basa en la fraternidad como esencia y que, por lo tanto, entronca directamente con el pensamiento de este Siglo de las Luces. En él, el amor se convierte en vía de conocimiento de los demás y la música es el lenguaje con el que se expresan las emociones para las que no se tienen palabras.

El poder de la música es otro de los grandes temas de La flauta mágica, tanto a nivel de referencias órficas como de simbolismo ilustrado.

De hecho, en muchos pasajes de esta ópera se habla de la música como el lenguaje de comunicación más importante, el que permite mostrar el vínculo con la naturaleza y el que libera de la esclavitud a muchas personas.

Además, la música se combina con la danza para ofrecer escenas como la de Tamino atrayendo a las bestias del bosque, o la del instrumento de Papageno creando ritmos que ponen a bailar a Monóstatos y sus ayudantes.

En otras palabras, la música es la que salva al hombre, le da el conocimiento y le permite expresarse de una manera única.

Asimismo, Mozart plantea que la búsqueda del conocimiento y de la verdad – otro elemento directamente conectado con la filosofía ilustrada – no debe hacerse con una renuncia ascética del mundo. Los sacerdotes de Sarastro buscan la divinidad en el amor y en toda la riqueza y placer que proporciona.

El concepto de hombre/humanidad

Merece la pena destacar el uso de la palabra ‘humanidad’ en la ópera. El propio Sarastro pronuncia la palabra, que también está presente en la obra de otros masones como Schiller y Beethoven.

Esta palabra es una referencia directa a un mundo nuevo, en el que la fraternidad y la libertad son las protagonistas. En un momento dado, Sarastro afirma que Tamino es más que un príncipe, ‘es un hombre’.

Esta maravillosa ópera, que combina a la perfección las mejores partituras de Mozart con un libreto lleno de referencias masonas e ilustradas, estuvo a punto de ser prohibida en Viena varias veces por ser considerada propaganda jacobinaLa flauta mágica está considerada la obra más bonita de Mozart y una de las más sublimes de la historia, pese a haber tenido que luchar contra los prejuicios políticos y filosóficos. Además, en ella se encuentra una de las arias de soprano más famosas de la historia: “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (La venganza del infierno hierve en mi corazón).

Paradójicamente, se creó además en uno de los momentos más negativos de la vida del músico, cuando cayó en desgracia por la llegada del emperador Leopoldo II, y a solo dos meses de su muerte.