14/11/2018

Así eran las primeras Reina de la Noche y Pamina en la ópera de Mozart ‘La flauta mágica’

La flauta mágica fue la última ópera de Mozart. El genio de Salzburgo contaba con 35 años cuando esta obra se estrenaba en el Theater an der Wien de Viena. Corría el año 1791 y al compositor austriaco le quedaban dos meses de vida. Sobre aquel escenario se pasearon dos féminas muy importantes en la vida del músico: Josepha Hofer y Anna Gottlieb. ¿Sabes quiénes fueron estas mujeres?

La cuñada de Mozart y primera Reina de la Noche

Aloysia, Sophie, Constanze y Josepha eran las hermanas Weber. Mozart coqueteó con las dos primeras, aunque terminó casándose con la tercera. En esta familia alemana de artistas, Josepha era la mayor.

La soprano, que se casó en dos ocasiones (primero, con el violinista de la corte imperial Franz de Paula Hofer y, después, con el primer intérprete del rol de Pizarro en la ópera Fidelio de Beethoven, el cantante Sebastian Mayer), interpretó la primera Reina de la Noche.

La soprano, que interpretaba dos de las arias más complicadas y famosas de la partitura (una de ellas, La venganza del infierno hierve en mi corazón), desempeñó este papel hasta 1801. Tenía entonces 43 años y le quedaban cuatro para su retirada. Murió en 1819 en la misma ciudad que le aplaudió por la interpretación de uno de los personajes más carismáticos de la obra de Mozart.

La primera Pamina de ‘La flauta mágica’

Aquella primera Reina de la Noche contó con una compañera en el escenario, Anna Gottlieb. Esta diva de la época fue la encargada de dar vida ante el gran público a otra de las protagonistas indiscutibles, la princesa Pamina. Te interesará saber que la soprano austriaca no superaba los 17 años cuando el músico decidió que encarnara a la hija de la reina. Sin duda, el papel más aplaudido de su carrera.

Aunque esta artista, de la que los críticos destacaban su sentimiento y predisposición para la parodia, no ejercía de neófita en estas lides. Gottlieb, que debutó a los cinco años en el teatro imperial de la corte, ya era una vieja conocida de Mozart cuando se estrenó La flauta mágica. No en vano, fue la primera Barbarina en otra de las obras cumbre del austriaco, Las bodas de Fígaro, con tan solo doce años.

Tras una vida de halagos, terminó hundida en la miseria. En aquellos tristes años fue objeto de burla, según cuenta el pianista Wilhelm Kuhe en sus memorias. El músico relata cómo en 1842, durante un acto en homenaje a Mozart, una dama alta y de avanzada edad se dirigió al respetable exclamando: “Yo soy la primera Pamina”. La artista murió a los 82 años, recibiendo sepultura en el mismo cementerio que el compositor.

Pronto en València

Como ves, estas dos mujeres no solo fueron relevantes en la última ópera de Mozart, sino también cercanas al músico austriaco en el aspecto más personal. Te interesará saber que próximamente podrás verla en Valencia.