
Lorin Maazel Henning Brockhaus Josef Svoboda Giancarlo Collins Francesc Perales, director Associazione Arena Sferisterio, Macerata Hibla Gerzmava Vittorio Grigolo Gabriele Viviani Ekaterina Metlova * María-Luisa Corbacho Andrea Porta Abramo Rosalen * * Centre Perfeccionament Plácido DomingoDescargar Programa de mano
Dirección musical
Dirección de escena · iluminación
Escenografía
Vestuario
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Cor de la Generalitat Valenciana
Producción
Fondazione Pergolesi Spontini , JesiVioletta Valery
Alfredo Germont
Francesco DemuroGiorgio Germont
Flora Bervoix
Annina
Il barone Douphol
Il marchese d'Obigny
S I N O P S I S A RG U M E N TA L ACTO I París y alrededores, hacia 1850. Violetta Valéry, conocida cortesana, ofrece una fi esta en el salón de su casa de París. El conde Gastone acude con su amigo Alfredo Germont, joven noble que lleva tiempo enamorado de Violetta. Mientras pasean por el salón, Gastone cuenta a Violetta que Alfredo la ama, pues cuando ella estaba enfema, acudió cada día a su casa para interesarse por su salud. Alfredo se une a ellos y confirma las palabras de Gastone. ACTO I I Cuadro I Tres meses después, Alfredo y Violetta conviven en una tranquila casa campestre a las afueras de París. Violetta está enamorada y ha abandonado por completo su vida anterior. Alfredo, a solas, medita gozoso sobre el amor que les une. Llega Annina, la criada, quien comenta a Alfredo que acaba de vender en París gran parte de las pertenencias de Violetta para poder costear su retirada vida en el campo. Cuadro II En la fiesta, el marqués d'Obigny cuenta a Flora que Violetta y Alfredo se han separado. La anfi triona llama a los artistas para que entretengan a los invitados. Gastone y sus amigos se unen a los toreros y cantan.
ACTO III Habitación solitaria en casa de Violetta en Par ís. El Dr. Grenvil anuncia a Annina que
El Barón Douphol, actual amante de Violetta, espera para acompañarla hasta el salón, donde le solicitan que haga un brindis. Él se niega y es entonces Alfredo quien invita a los presentes a alzar sus copas.
Los invitados se trasladan a la habitación contigua donde se escucha la orquesta de baile. Violetta se siente mareada y pide a sus amigos que se adelanten y la dejen descansar hasta que se recupere. Alfredo entra y muestra preocupación por su delicada salud. Después le declara su amor. Al principio Violetta lo rechaza. Sin embargo, hay algo en Alfredo que la conmueve. Cuando el joven está a punto de partir, ella promete quedar con él al día siguiente.
Los invitados se marchan. Ya a solas, Violetta, acostumbrada a disfrutar la vida con libertad y sin ataduras, se pregunta si el apuesto pretendiente que acaba de conocer podría ser el amor de su vida. Fuera de escena se escucha la voz de Alfredo que canta al amor.
Alfredo, sorprendido, parte de inmediato a París para ocuparse personalmente del asunto.
Violetta regresa a casa y recibe una invitación de su amiga Flora para una fiesta en París esa misma noche. Un criado anuncia una visita. Es el padre de Alfredo, Giorgio Germont, quien pide a la dama que rompa la relación con su hijo, ya que la mala reputación de Violetta amenaza el compromiso de su hija con un joven de buena familia. Con gran remordimiento y horrorizada, accede a la cruel petición de Germont. Éste, en un gesto de gratitud por su sacrificio y admirado por la nobleza de la dama, la besa en la frente antes de dejarla llorando.
Violetta entrega a Annina una nota dirigida a Flora en la que acepta la invitación a la fi esta.
Ahora se dispone a escribir una carta a Alfredo. Éste aparece y ella apenas puede controlar su tristeza. Le habla repetidamente de su amor incondicional y se despide de él sin explicaciones.
Antes de partir hacia París, Violetta entrega a su criado la carta que ha redactado para Alfredo.
Cuando éste la lee se siente desfallecer. Germont aparece en ese instante y trata de consolar a su hijo. Pero Alfredo sospecha que el Barón está detrás de la separación, pues la invitación a la fi esta de Flora que encuentra sobre la mesa del despacho así lo confirma. Furioso, decide acudir esa noche a la fiesta. Germont intenta detenerlo pero Alfredo se marcha.
Violetta llega con el Barón Douphol. Advierten la presencia de Alfredo en la mesa de juegos. Éste, al verles, clama que se llevará a Violetta a casa. Molesto por los comentarios de Alfredo -esta noche afortunado en el juego-, el Barón se sienta a jugar con él. Alfredo gana un buen dinero en las apuestas. Flora anuncia que la cena está lista. Mientras todos salen de la sala, Violetta invita a Alfredo a abandonar la fi esta, ya que teme que la ira del Barón le conduzca a retarle en duelo. Éste malinterpreta su preocupación y le pide que admita que está enamorada del Barón. Ella lo reconoce con gran pesar. Alfredo, furioso, llama a los invitados para que sean testigos de lo que tiene que decir. Humilla y denuncia públicamente a Violetta y lanza las ganancias a sus pies como bochornosa muestra de que su deuda con ella está saldada. Ella cae desmayada. Los invitados reprenden a Alfredo. Irrumpe en el salón Germont, que enseguida comprende lo que ha ocurrido y rechaza indignado el comportamiento de su hijo. El Barón reta a Alfredo a duelo.
Violetta no vivirá mucho, ya que ha empeorado debido a la tuberculosis. Sola en su habitación, en la miseria, Violetta lee una carta en la que Germont le cuenta que el Barón sólo resultó herido en el duelo con Alfredo. También la consuela al contarle en la misiva que ha informando a su hijo del sacrificio que ella ha hecho por él y por su hermana, y que envía a Alfredo a verla inmediatamente para pedirle perdón. Sin embargo, Violetta sabe que es demasiado tarde.
Annina irrumpe en la desolada estancia para anunciar la llegada de Alfredo. Los amantes se reencuentran y Alfredo sugiere marcharse a París. Pero ella sabe que se le acaba el tiempo. El padre de Alfredo llega con el doctor y se lamenta por lo que ha hecho. Violetta muere en brazos de Alfredo.









