
La vida breve
Drama lírico en dos actos · Música de Manuel de Falla · Libreto de Carlos Fernández Shaw · Estreno: Niza, 1 abril 1913, Casino Municipal
El amor brujo
Gitanería en un acto y dos cuadros · Libreto de Gregorio Martínez Sierra · Estreno: Madrid, 15 abril 1915, Teatro Lara
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Dirección musical Dirección de escena y escenografía Vestuario Iluminación Coreografía
Cor de la Generalitat Valenciana Producción |
Salud Paco Abuela Tío Sarvaor Carmela / Primera y tercera vendedoras Voz en la fragua / Voz lejana / Voz vendedor Segunda vendedora Manuel Cantaora Guitarrista
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Dirección musical Dirección y coreografía
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Candelas La voz / Cantaora Gitano Amiga Novio
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Orquestra de la Comunitat Valenciana
3, 6, 9, 11, 14 marzo 2012
Sala Principal
S I N O P S I S A R G U M E N TA L
ACTO I
CUADRO I Corral de una casa gitana en Granada, en el Albaicín, en la que viven la Abuela y su nieta Salud. Primera hora de la mañana de un hermoso día. Al fondo, se ubica una fragua en la que unos herreros se lamentan de su desventurado sino. Aparece Salud, que inquieta refi ere a su abuela los temores de que su novio Paco -un señorito andaluz del que la gitanilla anda ilusionadamente enamorada tras haberle prometido éste matrimonio- la deje por otra muchacha de mejor condición. La vieja calma a la gitanilla, advirtiéndole que no es saludable tanta pasión. De repente, la Abuela anuncia la llegada de Paco, lo que provoca que Salud aplaque sus recelos, a pesar de lo cual confi esa a su amado sus sospechas. Paco las desmiente categóricamente. Mientras la pareja anda ensimismada, aparece el Tío Sarvaor, quien, muy indignado, revela a su hermana -la Abuela- que se ha enterado de que el cínico de Paco va a casarse "mañana" con una "niña" de "su clase y de su casta". La Abuela apacigua los ánimos de su enojadísimo hermano, que había llegado con intención de matar a Paco.
CUADRO II Vista de Granada desde el Sacromonte. Se escuchan ecos de voces lejanas y se ve cómo Salud y Paco salen de la casa y se despiden. La noche cae poco a poco. El Tío Sarvaor, al que contiene la Abuela, sale de la fragua con actitud amenazadora. Intermedio sinfónico.
ACTO II
CUADRO I Una calle estrecha de Granada, que presenta el exterior de la casa de Carmela, con la que Paco acaba de casarse.
Tras las rejas de las ventanas, se percibe el bullicio del convite nupcial, animado por unas danzas y un cantaor que entona unas peculiares soleares. Súbitamente aparece Salud, que, mirando inquietamente tras las ventanas, comprueba in situ lo fundado de sus viejos temores. Destrozada, llena de dolor y rabia, se refugia en los cálidos brazos de la Abuela. Paco se da cuenta de la presencia de la gitanilla. El Tío Sarvaor, muy indignado, se dirige al interior de la casa llevando tras sí a Salud.
CUADRO II Interior del patio de la casa de Carmela y Manuel, profusamente iluminado para el banquete. El ambiente bullicioso y jaranero reinante contrasta con el desasosiego del novio, que ha observado a Salud a través de la ventana. En plena fi esta, irrumpen el Tío Sarvaor y Salud, quien, de manera decidida y en presencia de todos, echa en cara a Paco el engaño y la traición a la que la ha sometido. Inesperadamente, Salud se desploma muerta a sus pies.
Cuadro I
Interior de una cueva ubicada a orillas del mar, en Cádiz, en la que unos gitanos han instalado su campamento. Es de noche. Reina un ambiente de brujería y misterio. El mar se escucha a lo lejos. Mientras esperan la llegada de sus amantes, dos gitanillas sentadas en el suelo (Candelas y una amiga) echan las cartas, queriendo saber su suerte. Apuntan malos presagios amorosos para Candelas, quien entona entonces la ‘Canción del amor dolido'. Suenan las campanadas de media noche. Para conjurar los negros augurios anunciados por la baraja, las dos gitanas arrojan incienso y romero al fuego, mientras Candelas baila la ‘Danza del fin del día'. Se escucha un silbido tras el que desaparece la otra gitana, que acude a encontrarse con su novio. Una vez sola, Candelas recita el ‘Romance del pescador', con el que concluye el cuadro.
Cuadro II
Oscura cueva de una bruja, por cuyo interior pulula un fuego fatuo. La luna brilla en el exterior. Candelas entra asustada, persiguiendo al espectro, al que, finalmente, logra acorralar en una esquina, precisamente el rincón en el que la bruja guarda sus utensilios mágicos. Truenos lejanos revelan a Candelas que el fuego fatuo es el espíritu de la cueva. Perseguido por Candelas, el espíritu huye, desvaneciéndose bajo la luz de la luna. (‘Canción del fuego fatuo'). Liberada ya del espíritu, Candelas hace por sí misma los conjuros que habrán de devolverle su perdido amor. Atraído por el conjuro, llega su antiguo amante, al que, para seducirlo de nuevo, le baila y canta la ‘Danza y canción de la bruja fingida'. El jubiloso final -‘Las campanas del amanecer'- sugiere la reconciliación de los amantes.





