
Ariadne auf Naxos (versión de 1916)
Ópera en un prólogo y un acto · Música de Richard Strauss · Libreto de Hugo von Hofmannsthal
Estreno: Viena, Staatsoper, 4 octubre 1916
Mayordomo Bacchus
Dirección musical
Sir Andrew Davis
PRÓLOGO
Friedhelm Eberle
Maestro de música
Carlos Álvarez
Compositor
Cecelia Hall
Tenor
Nikolai Schukoff
Oficial
Mario Cerdá *
Maestro de danza
Vicenç Esteve
Peluquero
Aldo Heo *
Lacayo
Andrea Mastroni
Zerbinetta
Julia Bauer
Primadonna
Amber Wagner
ÓPERA
Nikolai Schukoff
Ariadne
Amber Wagner
Najade
Helen Kearns *
Dryade
Adriana Di Paola *
Echo
Sandra Ferrández
Zerbinetta
Julia Bauer
Harlekin
Nikolái Borchev
Scaramuccio
Vicenç Esteve
Truffaldin
Mika Kares
Brighella
Barry Banks
Orquestra de la Comunitat Valenciana
16 diciembre 2011 · 20.00 h
18 diciembre 2011 · 19.00 h
Auditori
* Centre de Perfeccionament Plácido Domingo
Ariadne auf Naxos
PRÓLOGO
Mansión de un rico burgués en Viena. Al fondo del enorme salón se ha improvisado un escenario en el que se ultiman los preparativos para la representación de la ópera Ariadne auf Naxos, a la que seguirá la comedia-ballet La infiel Zerbinetta y sus cuatro amantes. El anfitrión pretende impresionar a sus invitados con sendos espectáculos después de la cena, tras los cuales, la velada concluirá con fuegos artificiales. El maestro de música se queja al mayordomo de que no le hayan avisado de la programación del otro espectáculo tras la ópera seria, y advierte de que la noticia no caerá bien al joven compositor.
Zerbinetta, actriz principal de la compañía de comediantes, sale de su camerino. El compositor de Ariadne se fija en ella y pregunta con curiosidad a su maestro de música por la muchacha. Cuando éste le explica que pertenece a un grupo de artistas con el que su ópera tendrá que compartir cartel, el compositor se indigna. Considera que la inclusión de una comedia a modo de epílogo tras su obra desvirtuará el valor artístico de la misma. La discordia comienza a extenderse entre las dos compañías. Para mayor escándalo, el mayordomo anuncia que su señor dispone ahora que las dos obras se representen a la vez, para evitar que la velada se prolongue en exceso y los fuegos artificiales puedan así comenzar puntuales a las nueve.
Las dos compañías, estupefactas, se disponen a reestructurar sus respectivas obras. El compositor tiene que suprimir escenas de la ópera, lo que aprovechan la prima donna y el tenor para sacar a relucir sus celos profesionales, sugiriendo cada uno cortes musicales en el papel del otro. El maestro de danza explica a los cómicos la trama de la ópera, según la cual, Ariadne, tras ser abandonada por Teseo, espera la muerte en la desierta isla de Naxos. La pizpireta Zerbinetta plantea un nuevo argumento que justifique la presencia de ambas compañías en el escenario: Ariadne, lo que en verdad necesita, es un nuevo amante y, mientras éste (Bacchus) no llega, Zerbinetta y su grupo de comediantes, que harán el papel de unos viajeros atrapados en la isla, se dedicarán a entretenerla. Zerbinetta aprovecha el interés creciente que el compositor manifiesta hacia ella para convencerlo de este absurdo. Por su parte, la prima donna amenaza con montar un escándalo si tiene que compartir escenario con Zerbinetta. Finalmente, el maestro de música la hace desistir, prometiéndole que su interpretación será un éxito.
ÓPERA
La representación en la que se entremezclan comedia y drama da comienzo. Ariadne, hija del rey Minos, ha sido abandonada por Teseo en la desierta isla de Naxos. Najade, Dryade y Echo lamentan su infeliz destino. Zerbinetta, acompañada por las cuatro máscaras de la commedia dell’arte que deberían haber interpretado el ballet -Harlekin, Scaramuccio, Truffaldin y Brighella- trata de animar a Ariadne sin conseguirlo. Ella prefiere entregarse a la muerte y nada la consuela, ni siquiera la canción que le brinda Harlekin. Zerbinetta le sugiere en tono burlesco que busque un nuevo amor para sobreponerse del anterior, como hace ella. Esto incomoda a Ariadne, que abandona el escenario. Najade, Dryade y Echo anuncian la llegada a la isla del joven dios Bacchus. Cuando Ariadne lo ve, se enamora perdidamente de él y enseguida olvida a Teseo. Los dos amantes parten juntos.