Palau de les Arts Reina Sofia

Estás en:

Il trovatore

Giuseppe Verdi
26 mayo 2012
4, 10, 16, 19, 22 junio 2012
Las funciones comienzan a las 20.00 h. Domingos y festivos, a las 19.00 h
Sala Principal
Duración aproximada: 2 h 45 min
Venta de entradas

Drama en cuatro partes · Música de Giuseppe Verdi · Libreto de Salvatore Cammarano, basado en El trovador de Antonio García Gutiérrez, con añadidos de Leone Emanuele Bardare · Estreno: Roma, 19 enero 1853, Teatro Apollo

Dirección musical 
Zubin Mehta

Dirección de escena y escenografía
Gerardo Vera

Vestuario y adjunto de escenografía        
Alejandro Andújar

Iluminación
Juan Gómez Cornejo 

Videocreación
Álvaro Luna

Manrico
Jorge de León

Leonora
Maria Agresta

Azucena
Ekaterina Semenchuk    

Conde de Luna
Sebastian Catana 

Ferrando
Liang Li

Ines
Ilona Mataradze*

Ruiz
Mario Cerdá*

Gitano
Leonard Bernad*

Mensajero
Jesús Álvarez*

 *Centre de Perfeccionament Plácido Domingo

Orquestra de la Comunitat Valenciana

Cor de la Generalitat Valenciana

Nueva producción
Palau de les Arts Reina Sofía

26 mayo 2012 
4, 10, 16, 19, 22 junio 2012

Sala Principal

 

 
S I N O P S I S   A R G U M E N T A L
 
PRIMERA PARTE: El duelo

Cuadro I
Zaragoza, siglo XV. Patio del palacio de la Aljafería. Ferrando, capitán al servicio del Conde de Luna, aguarda con los soldados a su señor, quien pasa las noches en vela bajo el balcón de Leonora, dama de confianza de la princesa de Aragón. El noble está crispado porque no consigue averiguar quién es el misterioso trovador que acude al lugar a cortejarla casi todos los días. Mientras tanto, Ferrando, que distrae a la servidumbre para que no se duerma, relata cómo en tiempos del viejo Conde de Luna y por orden de éste una gitana fue apresada y quemada en la hoguera acusada de haber embrujado al menor de sus dos hijos. Azucena, hija de la gitana, no tardó en vengarse. Raptó al bebé del Conde y lo quemó en la misma hoguera donde sucumbió su madre. En su lecho de muerte, el anciano Conde persistía en su presentimiento de que su hijo vivía, e hizo prometer a su primogénito que lo buscaría sin descanso. Nunca consiguieron encontrarlo ni dar con el paradero de Azucena.

Cuadro II
Jardines de palacio. Leonora, en compañía de su confidente Ines, espera impaciente la llegada de su amado Manrico (el trovador). El Conde se aproxima con la intención de declararle su amor, pero al oír el canto lejano del trovador se detiene. En la oscuridad de la noche, la dama corre emocionada hacia el Conde para abrazarlo creyendo que es Manrico. Cuando éste aparece, Leonora, que advierte enseguida la confusión de la que ha sido objeto, proclama su amor al trovador. Esto aviva aún más los celos y la ira del Conde, quien, para colmo, reconoce en su rival amoroso a Manrico, un oficial del ejército del Conde de Urgel (aspirante al trono de Aragón y enemigo del Conde de Luna). Leonora, incapaz de mediar entre los dos caballeros, cae desmayada mientras ellos se baten en duelo.


SEGUNDA PARTE: La gitana

Cuadro I
Campamento gitano en un monte de Vizcaya. Los hombres forjan el hierro candente con sus herramientas mientras amenizan su labor con una alegre canción que contrasta con la tristeza de la melodía que seguidamente entona Azucena. Cuando ésta se queda a solas con su hijo Manrico, narra los funestos acontecimientos pasados que tanto la atormentan: ella raptó al hijo pequeño del anterior Conde de Luna para quemarlo en la hoguera. Pero en su delirio, arrojó al fuego por error a su propio hijo y crió al del Conde como suyo. Manrico, horrorizado, le pregunta entonces si ella es realmente su madre. Azucena le confirma que sí, y que no debe tener en cuenta sus palabras sin sentido, fruto de los malos recuerdos de aquel suceso. Quién, si no ella, su madre, es la que vela por él y cura sus heridas sufridas en el último combate, donde Manrico estuvo a punto de matar a su enemigo, el Conde de Luna. Pero al parecer, una extraña fuerza le impidió atravesarlo con su espada. Decidido ahora, jura a su madre que la próxima vez que lo tenga a su alcance no le perdonará la vida. Llega un mensajero al campamento con instrucciones para Manrico: ha sido designado para defender la recién conquistada Castellor y debe partir inmediatamente. Pero antes, pasará por el convento donde se halla Leonora, quien está a punto de tomar los votos al creer que el trovador ha fallecido en combate.

Cuadro II
Convento próximo a Castellor. Es de noche. El Conde de Luna irrumpe en medio de la ceremonia religiosa con intención de raptar a Leonora. La repentina aparición de Manrico provoca desconcierto y sorpresa general, especialmente en Leonora y el Conde, pues ambos creían muerto al trovador. Éste aborta el plan del noble, quien no tiene más remedio que rendirse al verse rodeado por los hombres de su rival. Leonora y Manrico escapan.

TERCERA PARTE: El hijo de la gitana

Cuadro I
Campamento del Conde de Luna. Llegan los refuerzos que esperaba el Conde para asaltar la fortaleza de Castellor. El noble, que desea ardientemente a Leonora, quiere iniciar cuanto antes el ataque para arrebatársela a Manrico. Se acercan varios soldados que traen prisionera a una gitana que vagaba por los alrededores. Al verla, Ferrando reconoce en ella a Azucena. La gitana, además, revela que es la madre de Manrico. El Conde ordena que la aten y enciendan una hoguera donde quemar a la asesina de su hermano y madre de su mayor enemigo.

Cuadro II
En una estancia adyacente a la capilla de Castellor se preparan los esponsales de Leonora y Manrico. El trovador transmite a su amada su preocupación por el inminente ataque enemigo que van a sufrir, aunque confía en el coraje de sus hombres para defenderse. Pero los acontecimientos se adelantan. Manrico, informado por Ruiz, su hombre de confianza, de que su madre va a morir en la hoguera, sale precipitadamente con sus soldados dispuesto a salvarla.

CUARTA PARTE: La ejecución

Cuadro I
Palacio de la Aljafería. El trovador ha caído en la trampa que le ha tendido el Conde, quien ha vencido en el asalto. Manrico y Azucena permanecen prisioneros en una celda y serán ejecutados al amanecer. Leonora suplica al Conde que salve al trovador. A cambio, ella se entregará a él. El noble acepta y da las órdenes precisas al carcelero, mientras Leonora ingiere un veneno mortal que lleva en el anillo.

Cuadro II
En la mazmorra, Manrico tranquiliza a su perturbada madre hasta lograr, por fin, que se duerma. Entra Leonora para avisarle de que es libre y debe marcharse inmediatamente. Pero él no entiende por qué tiene que partir sin ella. Entonces Leonora le explica el sacrificio que ha hecho por él, justo cuando el veneno comienza a hacer efecto y se siente desfallecer. En ese momento entra el Conde y ve cómo Leonora muere en brazos de Manrico. Furioso por haberse dejado engañar, ordena la inmediata ejecución del trovador. Azucena se despierta y pregunta dónde está su hijo. El Conde la conduce hasta la ventana de la celda para mostrarle el cuerpo de Manrico sin vida. Entonces, la gitana le revela que acaba de ejecutar a su propio hermano, mientras exclama victoriosa "¡Madre, estás vengada!".

 

Imagen másIl trovatore. Tato Baeza ®
Imagen másIl trovatore. Tato Baeza ®
Imagen másIl trovatore. Tato Baeza ®
Imagen másIl trovatore. Tato Baeza ®
Imagen másIl trovatore. Tato Baeza ®
 
Copyright 2010 © Palau de les Arts. Fundació de la Comunitat Valenciana
xhtml xhtml xhtml
Telefónica
Web realizada con la
colaboración de