
Ópera bufa en cuatro actos · Música de Wolfgang Amadeus Mozart · Libreto de Lorenzo da Ponte, basado en Le mariage de Figaro, de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais · Estreno: Viena, 1 mayo 1786, Burgtheater
Esta producción de Le nozze di Figaro es el resultado del trabajo conjunto de Ruggero Raimondi con los integrantes del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo que él dirige. El deseo de Ruggero Raimondi es potenciar las posibilidades interpretativas, vocales y escénicas, de los artistas del Centre. Para ello, genera un espacio dramático de ambiente desnudo, que se apoya interpretativamente sólo en elementos escénicos esenciales, luces y vestuario.
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Dirección musical |
Il Conte di Almaviva
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Nueva producción
Palau de les Arts Reina Sofía
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Cor del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo
Juan Luis Martínez, director
5, 10 diciembre 2011
Teatre Martín i Soler
ACTO I
Palacio del Conde de Almaviva en las afueras de Sevilla. Figaro y Susanna, sirvientes respectivamente del Conde de Almaviva y de su esposa, la Condesa, ultiman los preparativos de su boda. Susanna hace ver a su futuro esposo que el motivo por el que el Conde les ha cedido una habitación cercana a su dormitorio no es otro que el de tener cerca a la doncella para seguir acosándola con sus propuestas libidinosas. Figaro, que creía abolido el derecho de pernada en los territorios del Conde, decide urdir un plan para vengarse del noble.
Aparecen en escena Bartolo y su ama de llaves, Marcellina, quien porta un contrato según el cual Figaro se vería obligado a casarse con ella en caso de no pagar la deuda que tiene pendiente. Susanna y Marcellina coinciden por un momento en una estancia del palacio y se profieren insultos. Cuando Susanna se queda sola llega el paje Cherubino, un adolescente que no puede evitar enamorarse de todas las mujeres que ve. Precisamente ha sido sorprendido por el Conde cuando flirteaba con Barbarina, la hija de Antonio, el jardinero, lo que ha provocado su expulsión del palacio. Cherubino pide a Susanna que interceda por él ante la Condesa para que el Conde lo perdone. Éste, irrumpe en la habitación de Susanna. Cherubino se esconde detrás de un sillón.
El noble intenta de nuevo seducir a la joven sirvienta, pero al oír que viene alguien se esconde tras el sillón mientras Cherubino se desliza por el mismo hasta quedar sentado. Enseguida, Susanna cubre al paje con un vestido. Entra Basilio, el profesor de música del palacio, que comenta a la joven la inapropiada atracción amorosa que Cherubino siente por la Condesa. Esto no gusta nada al Conde que, celoso, sale de su escondite y descubre posteriormente a Cherubino, lo que le da pie a acusar a Susanna de infidelidad hacia su prometido.
Aparece Figaro con un grupo de campesinos que entona un canto de agradecimiento al Conde por la abolición del derecho de pernada. La astucia de Figaro no agrada al Conde, que se percata de que su sirviente desea celebrar la boda cuanto antes. Susanna y Figaro solicitan del Conde perdón para Cherubino, a lo que éste accede con la condición de que el joven parta inmediatamente para alistarse en el ejército.
ACTO II
Salón y dormitorio de la Condesa de Almaviva. La Condesa se lamenta de que su marido ya no la ame como antaño. Figaro y Susanna la convencen para que colabore con ellos en la trampa que planean tender al Conde con el fin de que escarmiente y deje de tontear con Susanna. Para ello, han hecho llegar una nota anónima al Conde en la que le advierten de una cita amorosa de la Condesa, y al mismo tiempo Susanna ha enviado otra misiva al Conde en la que le convoca a un encuentro amoroso en los jardines, a media noche, con el objetivo de que sea sorprendido por su esposa. Será Cherubino, disfrazado de Susanna, quien acuda a esa cita con el Conde.
La Condesa y Susanna comienzan a disfrazar al paje de mujer. Susanna sale por un momento de la estancia y a continuación el Conde llama a la puerta. Cherubino se esconde en el gabinete. El Conde, desconfiado por haber encontrado la habitación cerrada, se enoja aún más cuando de repente se oye un ruido en el gabinete anexo al dormitorio de la Condesa. Ésta sostiene que es Susanna la que se encuentra dentro, pero el Conde, incrédulo, y ante la negativa de su esposa a abrir la puerta, la obliga a salir con él en busca de unas herramientas para forzar la cerradura. Susanna aprovecha la ausencia de los condes y, tras ayudar a Cherubino a saltar por la ventana, ocupa su lugar en el gabinete. Una vez abierta la puerta, el Conde queda estupefacto al comprobar que su esposa decía la verdad. Pero la aparición del jardinero Antonio, quien se queja de que un hombre ha saltado por la ventana y ha arruinado sus flores, genera nuevas sospechas en el Conde.
Entra Figaro, quien con su improvisación e ingenio trata de convencer al noble de que es él quien ha saltado por la ventana. El Conde de Almaviva, incapaz de encontrar pruebas que echen por tierra los argumentos de Figaro, sigue sospechando que traman algo contra él. Aparecen Bartolo, Marcellina y Basilio, que reclaman de Figaro el cumplimiento de su compromiso matrimonial con Marcellina si no paga su deuda. El Conde ve en este asunto una forma de deshacerse de Figaro.
ACTO III
Amplio salón del palacio. Susanna simula ceder a las pretensiones amorosas del Conde y le concede por fin una cita. Pero, a causa de un comentario imprudente que Susanna hace a Figaro cuando sale del salón, de nuevo se cierne sobre el Conde la sospecha de que tratan de engañarlo y, furioso, jura venganza. Llegan Marcellina y Bartolo con el notario Don Curzio, dispuestos a que Figaro cumpla su parte del acuerdo con Marcellina: pagarle la deuda o casarse con ella. Figaro, de nuevo ideando excusas, comenta de pasada que cuando era pequeño fue raptado y no sabe quiénes son sus padres. Pero una marca de nacimiento que tiene en el brazo lo identifica como el hijo de Marcellina y Bartolo. Padres e hijo se abrazan. Habrá una segunda boda, la de Bartolo y Marcellina.
Susanna y la Condesa continúan con su conspiración y ultiman una carta en la que Susanna convoca al Conde a un encuentro amoroso en el jardín; en realidad será la propia Condesa la que acudirá disfrazada de Susanna, con el objeto de ridiculizar a su marido y darle un escarmiento. Un grupo de campesinas viene a cantar ante la Condesa. Entre ellas está Cherubino, al que Barbarina, la hija de Antonio, ha disfrazado de mujer con el propósito de introducirlo en el palacio. La identidad del paje es descubierta ante el Conde, que furioso trata de echar de una vez por todas a Cherubino. Barbarina logra que el joven muchacho, del que está enamorada, sea indultado por el noble.
Se inician los preparativos de la boda y comienzan a llegar los invitados. Susanna aprovecha para entregar al Conde disimuladamente la carta por la que se le convoca a una cita. En medio de gran júbilo, los invitados comienzan a bailar un fandango, como aperitivo del baile que el Conde ha anunciado para esa misma noche en su palacio con motivo de las bodas.
ACTO IV
En el jardín del palacio. Barbarina llora porque ha perdido el broche que le había confiado el Conde. Figaro la consuela. Además, comienza a sentirse celoso al advertir que es su amada Susanna la que va a acudir a la cita con el Conde. Cherubino y Barbarina se ocultan en el pabellón de la izquierda. Figaro parte en busca de Bartolo y Basilio. Aparecen Susanna y la Condesa con sus ropas intercambiadas. La Condesa entra en el pabellón de la izquierda y Susanna, advirtiendo que Figaro la está vigilando, comienza a cantar una canción para infundirle celos. Susanna accede al pabellón y es la Condesa quien ahora ocupa su lugar.
Cherubino confunde a la Condesa con Susanna y comienza a declararle su amor. El Conde, en oscuridad de la noche, recibe un beso de Cherubino que iba destinado a Susanna. A su vez, Figaro, que se ha acercado en ese momento, recibe la bofetada que el Conde iba a dar a Cherubino. El Conde, por fin a solas con la que él cree Susanna, muestra su amor a la dama y le hace entrega del anillo de su esposa. La Condesa sale corriendo y se refugia en el pabellón derecho al advertir que se acerca gente. El Conde huye hacia el bosque.
Figaro, despistado al principio, descubre por fin que la persona que se esconde bajo el vestido de la Condesa no es otra que Susanna. Le sigue el juego y trata de propasarse con ella. Susanna le propina varias bofetadas. Finalmente se reconcilian. Llega el Conde. Figaro simula una declaración amorosa, de rodillas, a la Condesa. Ante la llamada escandalizada del Conde acuden todos, y el noble denuncia la infidelidad de su esposa con Figaro. Pero ante el estupor de los presentes, especialmente del propio Conde, la Condesa sale del pabellón derecho portando en la mano el anillo que el Conde acababa de regalar a Susanna. El Conde pide perdón a su esposa y todos celebran el desenlace feliz del embrollo.





