Palau de les Arts Reina Sofia

Estás en:

1984

Imagen 1984 · Lorin Maazel
Lorin Maazel
23, 26 febrero 2011 · 20.00 h
1, 4 marzo 2011 · 20.00 h
6 marzo 2011 · 19.00 h
Sala Principal
Duración aproximada: 3 h 40 min
Venta de entradas

Ópera en tres actos
Libreto de J. D. McClatchy y Thomas Meehan, basado en la novela Nineteen Eighty-Four de George Orwell
Estreno: Londres, Royal Opera House-Covent Garden, 3 mayo 2005

Dirección musical
Lorin Maazel

Dirección de escena
Robert Lepage

Escenografía
Carl Fillion

Vestuario
Yasmina Giguère

Iluminación
Michel Beaulieu

Coreografía y dirección de escena
de la reposición 
Sylvain Émard

Winston Smith
Michael Anthony McGee

Julia
Nancy Gustafson

O'Brien
Richard Margison

Monitora de gimnasia / Borracha
Silvia Vázquez

Syme
Andrew Drost

Parsons
Graeme Danby

Charrington
Lynton Black

Proletaria
Mary Lloyd-Davies

Pub Quartet
The Demon Barbers


Orquestra de la Comunitat Valenciana
Cor de la Generalitat Valenciana
Francesc Perales, director


Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet
Jordi Blanch, director

Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats
Luis Garrido, director

Pequeños Cantores de Valencia
Carmina Moreno, directora


Producción:
Big Brother Productions, LLC, en colaboración con The Royal Opera House, Covent Garden de Londres
Realizada por Le Projet Ex Machina (Quebec) 
 

 

 

Acto I
Plaza de la Victoria, Pista Uno, el Londres de un futuro no muy lejano. La multitud se ha reunido para descargar su odio contra los enemigos de Oceanía. La muchedumbre entona el himno nacional y adora la imagen del líder del Partido, el Gran Hermano, que aparece en una pantalla gigante.

Winston Smith, funcionario de nivel medio del Ministerio de la Verdad, ha presenciado la escena y descarga su odio contra el Gran Hermano y la locura del Doblepensamiento: ¡La guerra es la paz! ¡La libertad es la esclavitud! ¡La ignorancia es la fuerza!, son lemas que aparecen repetidamente en la pantalla.

De vuelta en su despacho, Winston se centra en las tareas que tiene asignadas y que le son entregadas por una joven recién llegada a la oficina, Julia. Las órdenes son revisar y reescribir constantemente los documentos oficiales de manera que, históricamente, el Gran Hermano y el Partido no se equivoquen nunca. Winston charla con sus colegas Parsons y Syme. Ambos están entusiasmados con su trabajo. Parsons ensalza cómo el Gran Hermano suministra todo aquello que cualquier ciudadano pueda desear -a pesar de tener que pedir en vano a Winston una cuchilla de afeitar afilada-, mientras Syme describe su pasión por lo moldeable que es la "neolengua", el idioma oficial del Partido. O'Brien, jefe de Winston y miembro del Partido Interno, llega y pregunta a Winston por su lealtad al Partido.

Más tarde, en su lóbrego piso, Winston escribe sus pensamientos en un diario que acaba de comprar clandestinamente, teniendo precaución de situarse fuera del campo de visión de la pantalla omnipresente. Se queda dormido, medio borracho debido a la Ginebra de la Victoria. Se despierta a la mañana siguiente con las órdenes de la Monitora de gimnasia que llegan desde la pantalla. Su vecino Parsons parte violentamente hacia la Plaza de la Victoria, acompañado por sus dos hijos -ambos miembros entusiastas de los Jóvenes Espías-, para presenciar la ejecución de un prisionero de guerra de Eurasia.

La multitud en Victoria Square da vueltas mientras espera la sesión de odio de la tarde y la ulterior ejecución. Hay varios grupos: Niños proletarios que entonan canciones infantiles; Jóvenes Espías que insultan y prenden fuego a una mendiga; el cuarteto de un pub canta una canción de amor, y Julia lidera la Liga juvenil Antisexo en un desfile de militantes. En el instante en que el prisionero es ejecutado, cae un misil y la escena queda cubierta de cuerpos. Mientras la muchedumbre se dispersa, Winston sale renqueando.

Acto II
Winston entra precipitadamente en el anticuario donde compró su diario prohibido. El amable propietario, Charrington, le muestra una habitación en la parte de arriba de la tienda que no tiene pantalla y los dos recuerdan vagamente la ciudad en los viejos tiempos. Al abandonar la tienda, Winston divisa a Julia, a quien relaciona con la Policía del Pensamiento, y cree que ha sido enviada en su busca. Ella sale corriendo, pero deja caer un papel en el que dice "Te quiero" y le cita al día siguiente en el campanario de una antigua iglesia.

Ya en el campanario, Winston y Julia se abrazan con prudencia mientras ella relata su historia y le cuenta la decepción que le ha causado el Partido. Se declaran su amor antes de ser interrumpidos por la repentina aparición de O'Brien, quien les convoca en su piso la noche siguiente.

En su lujosa estancia, O'Brien apaga la pantalla y les cuenta a Winston y a Julia su cometido. Solicita a los amantes que se unan a su conspiración contra el Gran Hermano y les pide obediencia absoluta. Ellos aceptan, pero sólo hasta cierto punto. Winston y Julia prometen no traicionarse aunque se les exija. O'Brien lo acepta y sugiere que se escondan.

Mientras disfrutan de su intimidad en la habitación sobre la tienda de Charrington, Winston y Julia se preguntan si lograrán seguir juntos y cumplir su promesa de no traicionarse. Tras una noche maravillosa, escuchan a la Proletaria que canta en el patio una vieja melodía justo en el momento en que Charrington, que resulta ser un agente de la Policía del Pensamiento, entra y les arresta. Son golpeados y sacados a rastras.


Acto III
Winston está solo en una sala de espera austera y blanca, aunque pronto se le une una Borracha que flirtea con él. Un grupo de prisioneros, entre los que se encuentran Syme y Parsons, entran en la celda acusados de delitos del pensamiento y son sometidos a los horrores de la Habitación 101. Aparece O'Brien, flanqueado por guardias. Entonces, Winston cae en la cuenta de que O'Brien trabaja para la Policía del Pensamiento.

Winston es trasladado a otra habitación y atado a una cama. O'Brien entra para presidir la tortura y "cura" de Winston. Poco a poco, vence la resistencia de Winston y describe cómo el Partido ha tomado el control. También revela que Julia está recibiendo un tormento similar en otra celda. Un agotado Winston se queda solo e intenta evocar su pasado en una angustiosa aria. Se desmorona y ordenan que sea llevado a la Habitación 101.

De nuevo O'Brien supervisa la tortura de Winston en la Habitación 101, donde los presos se enfrentan a sus peores miedos. O'Brien está convencido de que Winston acabará amando al Gran Hermano, y le amenaza con algo que le resulta insoportable: las ratas. Con esto, Winston se derrumba y grita que le suelten las ratas a Julia.

Tiempo después, Winston y Julia -ambos figuras sin expresión- coinciden casualmente en el café El Castaño junto a la Plaza de la Victoria. Desde la puerta de al lado llega el rumor de una canción nostálgica de cabaré. Los antiguos amantes confiesan fríamente sus respectivas traiciones y después se separan, conscientes de que nunca se volverán a ver. Winston mira a la pantalla, que anuncia una gran victoria para Oceanía, y por primera vez expresa su amor hacia el Gran Hermano. Alrededor de un Winston paralizado, la vida continúa en la Plaza de la Victoria. La Proletaria aparece para limpiar la ventana de la cafetería, tarareando la misma canción que una vez escucharon Winston y Julia.

 

 

Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
Imagen más1984 · Lorin Maazel. Foto: Tato Baeza
1984
 
Copyright 2010 © Palau de les Arts. Fundació de la Comunitat Valenciana
xhtml xhtml xhtml
Telefónica
Web realizada con la
colaboración de