
CONCIERTO DE CLAUSURA
Hugo Wolf: Italienisches Liederbuch (Cuaderno italiano de canciones)
| Cantantes Alessandra della Croce, soprano Ilona Mataradze, soprano Miren Urbieta, soprano Natalia Lunar, mezzosoprano Jaehwan Jeong, tenor Giovanni Tristacci, tenor Aldo Heo, barítono Gabriel Urrutia, barítono |
Pianistas Alfredo Abbati Rafael Andrade Aida Bousselma Miquel Carbonell Jorge Giménez Adrià Gràcia Hana Lee Julio César Picos Elizabete Sirante |
Movimiento escénico
Tim Carroll
Traducción y subtitulación
Anselmo Alonso
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Auch kleine Dinge Was für ein Lied soll dir gesungen werden Ein Ständchen Euch zu bringen Du denkst mit einem Fädchen mich zu fangen Nein, junge Herr
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Der Mond hat eine schwere Klag' erhoben Mir ward gesagt Nun lass uns Frieden schliessen Wie viele Zeit verlor ich, dich zu lieben!
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Hugo Wolf (1860-1903) es uno de los máximos representantes del género del Lied junto con Brahms, Schubert, Schumann, Strauss y Mahler. El nutrido catálogo de más de 300 composiciones para voz y piano que legó el músico austriaco es un fascinante espejo de los estadios del alma humana. Pasión, amor y desamor, sufrimiento, felicidad, espiritualidad, humor... constituyen los puntos de referencia del vital universo liederístico de Hugo Wolf. Las muchas páginas por él escritas, basadas en textos de poetas como Goethe o Mörike, alcanzan la cima expresiva gracias a la importancia que otorga al piano, el brillo que confiere al texto, el carácter declamado del canto y la riqueza de unas melodías surgidas de la inspiración sentimental -a veces ingenua- de un genio atormentado.
El Cuaderno italiano de canciones se gestó entre 1890 y 1896, y consta de 46 Lieder, distribuidos en dos volúmenes. La fuente literaria es una recopilación de poemas anónimos italianos traducidos al alemán por Paul Heyse. Wolf comenzó a componer en otoño de 1890. Tras varios meses de abandono retomó su labor y, en diciembre de 1891, concluyó el primer volumen, formado por 22 Lieder y publicado en Maguncia en 1892. Cuatro años más tarde vieron la luz los 24 Lieder que conforman el segundo volumen.
El Cuaderno italiano de canciones es una de sus colecciones mejor acabadas. El propio compositor, en una carta escrita tras concluir el primer volumen, expresó su satisfacción por el resultado del trabajo: "Mis canciones italianas son las más originales y, artísticamente, las más perfectas de cuantas he compuesto". La casi totalidad del cuaderno versa sobre el amor, aunque haya, también, alguna referencia a lo religioso. Wolf parece huir en estos Lieder de ese aire filosófico que suele envolver sus composiciones sobre textos de Goethe.
Efectivamente, en el Cuaderno italiano se tratan las relaciones amorosas, pero con cierta morbidez y desparpajo que no se aprecian tan obviamente en otras composiciones del autor. Es como si el origen italiano de los poemas, su mediterraneidad, su procedencia de una cultura en la que la manifestación de los sentimientos está más a flor de piel, hayan inducido a Wolf a, de alguna manera, desinhibirse en su trabajo creativo. Es por ello que este conjunto de 46 canciones posee encanto especial y una homogeneidad estilística fruto de una inspiración artística sincera y de la madurez propias de un verdadero maestro del Lied, que sabe explotar con inteligencia y sensibilidad la capacidad expresiva de la voz y del piano.




