Palau de les Arts Reina Sofia

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Medea

Luigi Cherubini
12, 17, 21, 24 junio 2012
Las funciones comienzan a las 20.00 h. Domingos y festivos, a las 19.00 h
Sala Principal
Duración aproximada: 2 h 50 min
Venta de entradas

Opéra-comique en tres actos con libreto de François-Benoît Hoffmann, basado en las tragedias de Eurípides y de Pierre Corneille. Música de Luigi Cherubini. Estreno: París, Théâtre Feydeau, 13 marzo 1797.

Versión traducida al italiano por Carlo Zangarini, a partir de la versión con recitativos cantados compuestos por Franz Lachner, en alemán, en 1855. Estreno: Milán, Teatro alla Scala, 30 diciembre 1909.



Dirección musical
Zubin Mehta

Dirección de escena y escenografía
Gerardo Vera

Vestuario y adjunto de escenografía         
Alejandro Andújar

Iluminación
Juan Gómez Cornejo

Videocreación 
Álvaro Luna

Medea
Violeta Urmana

Neris
María José Montiel

Glauce
Ofelia Sala

Creonte
Dmitri Beloselski

Giasone
Serguéi Skorojodov

Jefe de la guardia
Leonard Bernad*

Primera sierva
Brigitta Simon*

Segunda sierva
Hagar Sharvit*

*Centre de Perfeccionament Plácido Domingo

Orquestra de la Comunitat Valenciana

Cor de la Generalitat Valenciana

Nueva producción
Palau de les Arts Reina Sofía

12, 17, 21, 24 junio 2012
Sala Principal

 

 
S i n o p s i s     a r g u m e n t a l

ANTECEDENTES
Jasón reclama a su tío el rey Pelías el trono de Yolcos como legítimo heredero. Pelías le hace creer que está dispuesto a renunciar si Jasón sale victorioso de la difícil misión de recuperar el vellocino de oro (piel de oro del carnero alado Crisomallo sacrificado en honor de Zeus por Frixo, antepasado de Pelías, que otorga gloria y triunfo a su poseedor) custodiado por el rey Eetes en la Cólquida. Jasón zarpa con los más valerosos hombres en la nave Argo. Cuando llega a la Cólquida, Medea, hija del rey Eetes y nieta del dios del sol Helios, perdidamente enamorada de Jasón, lo ayuda a conseguir el vellocino de oro valiéndose de sus amplios conocimientos de brujería. Consciente de que no obtendrá el perdón de su padre ante semejante traición, Medea huye de su patria con Jasón y los argonautas rumbo a Yolcos.

Por orden del rey, son perseguidos y alcanzados por su hijo Apsirto. Medea, sin compasión hacia uno que es de su sangre, urde un plan para asesinar a Apsirto, cuyo cuerpo es troceado y tirado al mar. Cuando llegan por fin a Yolcos, Jasón y Medea no consiguen el ansiado trono, a pesar de traer el codiciado tesoro arrebatado a la Cólquida. El siguiente paso será tramar la muerte del rey Pelías. El crimen indigna tanto al pueblo que Jasón y Medea son expulsados. Se establecen entonces en Corinto.

Jasón, casado con Medea, le ha dado dos hijos. Ella, incondicionalmente fiel a él, ha contribuido sin escrúpulos -recurriendo a artimañas hechiceras y a crueles crímenes cuando ha sido necesario- a que su marido progrese. Jasón, harto ya de su sanguinaria esposa, la ha repudiado y ha puesto sus ambiciosas miras en Glauca, la hija de Creonte, el rey de Corinto.


ACTO I
Corinto. Palacio de Creonte. Glauca se prepara para su inminente boda con Jasón. Sus doncellas le aconsejan que diluya sus nefastos presagios sobre una posible venganza de Medea y abrace la dicha que le deparará el matrimonio. Llegan Creonte y Jasón. Éste ofrece al rey el vellocino de oro. El soberano, por su parte, se compromete a proteger a los dos hijos de Jasón habidos en su matrimonio con Medea. A continuación, bendice a los novios ante la corte.

La felicidad reinante cesa cuando aparece Medea. Envuelta en un tétrico velo, profiere duras palabras en público con las que reclama a Jasón como su legítimo esposo. Entonces, Creonte y Medea se amenazan mutuamente: ella con provocar la muerte de Glauca si ésta se casa con Jasón; él con matarla si al amanecer no ha abandonado Corinto. El rey, encolerizado, sale de la estancia y se lleva a su hija, asustada por las intimidaciones de Medea. A solas con Jasón, Medea le reprocha el repudio injustificado que ha sufrido después de todo lo que ella ha sacrificado por él. Le suplica que vuelva. Sin embargo, Jasón la desprecia y la exhorta a huir de Corinto.

ACTO II
Un ala del palacio de Creonte. Al fondo se divisa el templo. Neris, doncella de Medea, informa a su señora de que la turba se aglutina furiosa en las inmediaciones de palacio y reclama con crueldad la sangre de Medea. Ella se resiste a partir, pues no soporta la idea de que Jasón, además de haberla traicionado, la aparte ahora de sus hijos para siempre. Creonte se aproxima con su séquito para exigirle por última vez que se vaya. Ella, con sus artes de persuasión, logra que el rey le conceda un día más de asilo, justo el tiempo que necesita para llevar a cabo su atroz venganza. Neris, siempre fiel a Medea y consciente del sufrimiento que la aflige, está decidida a seguirla allá donde vaya. Extrañado por la decisión del rey, Jasón irrumpe furioso y exige explicaciones a su repudiada esposa, lo que ésta aprovecha para rogarle que le devuelva a los niños. Él, que no puede evitar ceder al llanto de una madre, resuelve que los pequeños pasen el día con ella, hasta su partida. Medea pide a Neris que vaya a buscar a sus hijos al templo. De paso, deberá entregar a Glauca, como regalo de bodas, una diadema y una túnica mágicas. A lo lejos, se escucha el canto alegre de los preparativos de la ceremonia nupcial.


ACTO III
Un lugar montañoso cercano al templo. Medea invoca a los dioses infernales para ejecutar con éxito su terrible plan. Neris regresa del templo con los niños. Medea se dispone a matarlos, pero cuando levanta el puñal sobre ellos el amor de madre la hace desistir. Neris le informa de que Glauca agradece sus regalos y los lucirá en la boda para que Jasón se sienta orgulloso de ella. Medea revela a la doncella que la diadema de oro está impregnada de un mortal veneno que acabará con la vida de Glauca en cuanto adorne su frente con ella. Neris, impactada por tal barbarie, le suplica que perdone, al menos, la vida a sus hijos.

Sin embargo, la venganza de Medea no ha hecho más que empezar. Cuando Glauca se prueba la corona y el vestido embrujados, una llamarada sobrenatural abrasa su rostro, sin que las doncellas puedan evitarlo. Creonte, horrorizado, se abraza a su hija y queda adherido a ella, impregnándose del veneno de la túnica que ha desfigurado el cuerpo de Glauca, lo que le provoca a él también la muerte. Procedentes de palacio se escuchan los gritos de espanto que evidencian el éxito de la hechicera. Jasón y el pueblo acuden en tumulto tras ella para darle su merecido castigo. Medea se encierra en el templo, donde persigue a sus hijos, cuchillo en mano, para matarlos. Neris avisa a Jasón para que evite el crimen. Pero ya es demasiado tarde: Medea muestra a su esposo el cuchillo ensangrentado con el que ha puesto fin a la vida de sus hijos. Una gran llamarada sale del templo. Neris, Jasón y el pueblo huyen espantados del lugar maldito.

 

 
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