
Ópera en tres actos · Música de Henry Purcell · Libreto de Nahum Tate, basado en su tragedia Brutus of
Alba or The Enchanted Lovers y en el canto IV de La Eneida de Virgilio · Estreno: Chelsea (Londres), 1689,
escuela femenina Josias Priest.
|
Director musical |
Dido |
Nueva producción
Palau de les Arts Reina Sofía
Orquestra de la Comunitat Valenciana
Cor del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo
Juan Luis Martínez, director
9, 11 mayo 2012 · 20.00 h
13 mayo 2012 · 19.00 h
Teatre Martín i Soler
S I N O P S I S A R G U M E N T A L
ACTO I
Cartago. Palacio de la reina Dido. Eneas, valeroso héroe troyano e hijo de la diosa Afrodita, se ha refugiado en la corte de Dido tras la caída de Troya, cuando huía hacia territorio italiano, donde el destino divino había deparado que estableciese su nueva nación. La reina Dido está de luto tras la pérdida de su marido, a cuya memoria ha prometido fidelidad. No obstante, su confidente Belinda la anima a que acepte el amor que le profesa Eneas, pues ve en él al compañero ideal para su soberana. La alianza de ambos consolidaría el poder de Cartago y contribuiría a hacer renacer algún día el esplendor de Troya. Los cortesanos, contagiados por el optimismo de Belinda, ensalzan con cánticos la futura unión de Dido y Eneas. Cuando éste hace acto de presencia, la reina de Cartago lo acoge con sincero y profundo amor, ante el júbilo de su corte.
ACTO II
Gruta de las brujas. La Hechicera invoca a las brujas para urdir juntas el fin de Dido y de su reino. Para lograr su propósito, hacen un conjuro mediante el cual el espíritu de la Hechicera, bajo la forma del dios Mercurio, se le aparecerá a Eneas y le ordenará que abandone Cartago. Concluido el aquelarre, las malignas se disuelven en la gruta, no sin antes invocar una tormenta que arruine el día a Dido y Eneas.
Bosque próximo al palacio. Los enamorados disfrutan una grata jornada de caza hasta que Dido advierte la repentina aparición de nubes y relámpagos. Belinda apresura a su reina a retornar inmediatamente a palacio para resguardarse de la tormenta. Eneas, que sigue al séquito de Dido, es sorprendido en medio de la lluvia por la aparición del falso Mercurio, quien le exhorta, por orden del airado Júpiter, a partir esa misma noche para cumplir su misión de revivir el esplendor troyano en tierras italianas. Obligado a acatar los designios divinos, Eneas se lamenta por la desolación en que sumirá a la reina tras su marcha, de lo que culpa a los dioses.
ACTO III
En el puerto de Cartago Eneas y sus marineros se preparan para zarpar. Las brujas se dan cita en el lugar y se jactan de su victoria, mientras anuncian que también Eneas será víctima de sus maldades durante el viaje. Llega Dido acompañada de Belinda. Eneas quiere exculparse con el argumento del decreto divino. Pero Dido no quiere oír más explicaciones. El simple hecho de que él se haya planteado abandonarla le ha destrozado el corazón. Tras la marcha de Eneas, la desdichada reina se suicida. En una atmósfera de serenidad, los cupidos lamentan su muerte.





